El periodismo judicial encontró una nueva ventana de audiencia en las plataformas digitales. Así lo demuestra el caso de los periodistas colombianos Michell Rodríguez y Kevin Pinzón, creadores de Conducta Delictiva, un videopodcast dedicado a reconstruir historias reales relacionadas con el crimen, la violencia y el sistema carcelario.
De acuerdo con Las 2 Orillas, ambos periodistas llegaron al proyecto después de construir sus carreras en la crónica roja y la investigación criminal. Rodríguez trabajó en Testigo Directo y desarrolló investigaciones sobre narcotráfico, violencia y conflicto, mientras Pinzón se especializó en casos criminales y asesinos seriales. Los dos han recibido reconocimientos Emmy Suncoast por sus trabajos periodísticos.
El proyecto, creado en dos mil veinticuatro, supera los ciento sesenta episodios y alcanzó el primer lugar del listado de podcasts de Spotify Colombia en febrero de este año, según el medio. Su contenido aborda casos conocidos y otros menos visibles, mediante entrevistas, investigación y relatos de larga duración.
Punto de vista
El éxito de Conducta Delictiva deja una lectura interesante para el periodismo: las nuevas plataformas no necesariamente obligan a abandonar los principios tradicionales del oficio, sino que pueden convertirse en espacios para adaptarlos. Investigación, documentación, contexto, fuentes y capacidad narrativa siguen siendo herramientas fundamentales, incluso cuando el producto final es un videopodcast.
Sin embargo, el crecimiento del llamado true crime también plantea una responsabilidad. Contar historias de asesinatos, víctimas y victimarios puede atraer grandes audiencias, pero el interés del público no debería estar por encima de la dignidad de quienes aparecen en esos relatos. La diferencia entre periodismo judicial y simple entretenimiento alrededor del crimen está precisamente en el rigor, el contexto y el tratamiento responsable de las víctimas.
El caso de Rodríguez y Pinzón demuestra que existe una audiencia dispuesta a consumir periodismo criminal en formatos digitales. El verdadero desafío está en aprovechar ese interés sin convertir el dolor ajeno en espectáculo.
Fuente: Las 2 Orillas.
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