Colombia mantiene una alta amenaza sísmica: estos mapas muestran las zonas más expuestas

Colombia es un país con una elevada actividad sísmica debido a su ubicación geológica y a la interacción de varias placas tectónicas. Un análisis publicado por El Espectador, basado en información del Servicio Geológico Colombiano (SGC), permite comprender cuáles son las regiones con mayor amenaza y por qué determinados sectores del territorio presentan una mayor probabilidad de experimentar movimientos fuertes.

De acuerdo con el Modelo Nacional de Amenaza Sísmica, elaborado en 2020 por el SGC junto con la Fundación Global Earthquake Model, las zonas de mayor amenaza se concentran principalmente en el Pacífico colombiano, el Eje Cafetero, el nororiente del país y el denominado borde llanero, una franja asociada con la cordillera Oriental en la que se encuentran municipios como Villavicencio y Tauramena.

El modelo estima que, bajo un escenario de referencia con un diez por ciento de probabilidad de ocurrencia en cincuenta años, aproximadamente el 54,4 % del territorio nacional podría experimentar movimientos del terreno considerados fuertes a muy severos. En esas áreas se concentra cerca del 90 % de la población del país, lo que incrementa la importancia de la preparación y de las condiciones de las construcciones.

¿Por qué tiembla tanto en Colombia?

La actividad sísmica colombiana está relacionada principalmente con su ubicación entre las placas tectónicas de Nazca, Sudamericana y Caribe. Estas estructuras se encuentran en movimiento permanente y sus interacciones generan acumulación y liberación de energía en el subsuelo.

Uno de los procesos fundamentales es la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana. Este fenómeno ocurre especialmente frente a la costa del Pacífico y constituye uno de los principales factores que explican la actividad sísmica de esa región.

A esto se suma la existencia de numerosas fallas geológicas activas dentro del territorio nacional. Por ello, la amenaza no se limita a las zonas costeras, sino que también comprende sectores de la cordillera de los Andes y regiones del nororiente colombiano.

Las regiones con mayor amenaza

Los mapas analizados por El Espectador muestran niveles particularmente elevados de amenaza en el Pacífico, el Eje Cafetero, Santander, Norte de Santander, sectores de Boyacá, Arauca y algunas áreas del Huila, además del borde llanero.

En Santander se encuentra el denominado Nido Sísmico de Bucaramanga, una de las zonas con mayor concentración de actividad sísmica del planeta. El nororiente colombiano también tiene antecedentes de terremotos destructivos, entre ellos el ocurrido en Cúcuta en el siglo XIX.

En el Pacífico, por su parte, se han registrado algunos de los terremotos de mayor magnitud de la historia del país. Uno de los casos más importantes ocurrió el 31 de enero de 1906, cuando un terremoto de magnitud 8,8 generó un tsunami que afectó sectores de la costa de Nariño, Cauca y Chocó.

La información histórica es utilizada por los especialistas para comprender el comportamiento sísmico del territorio y construir escenarios probabilísticos sobre los movimientos que podrían presentarse en el futuro.

Amenaza no significa predicción

Uno de los puntos más importantes señalados en el análisis es que los mapas de amenaza sísmica no permiten predecir cuándo ocurrirá un terremoto.

Se trata de modelos probabilísticos que combinan información histórica, registros sísmicos, características de las fallas geológicas y conocimiento sobre la estructura del subsuelo para estimar la intensidad que podrían alcanzar futuros movimientos.

El Servicio Geológico Colombiano advierte que estos estudios sirven como herramientas para el conocimiento y la reducción del riesgo, pero no sustituyen los parámetros específicos de diseño establecidos para las edificaciones ni los estudios particulares que requieren determinadas obras de infraestructura. (SGC)

De la amenaza al riesgo

Conocer dónde existe una mayor amenaza es solamente una parte del problema. El impacto de un terremoto también depende de factores como la calidad de las construcciones, el tipo de suelo, la densidad poblacional y la capacidad de respuesta de las autoridades.

Por esta razón, investigadores de distintas universidades colombianas desarrollaron posteriormente un Modelo Nacional de Riesgo Sísmico. Este trabajo busca estimar las posibles consecuencias de un terremoto sobre la población, las viviendas y la economía.

Para ello se analizan variables como la exposición de las edificaciones, los materiales utilizados, su vulnerabilidad y la posibilidad de que sufran daños graves o colapsen.

Estos modelos pueden contribuir a determinar necesidades de atención hospitalaria, recursos para una emergencia, posibles daños a las viviendas y costos de recuperación, además de servir como insumo para la planificación territorial.

Un país que debe aprender a convivir con los sismos

El Servicio Geológico Colombiano sostiene que Colombia es un territorio expuesto a la amenaza sísmica y que el conocimiento científico debe utilizarse para fortalecer la prevención y la planificación. El organismo explica que el Modelo Nacional de Amenaza Sísmica tiene un carácter probabilístico y busca estimar las intensidades de futuros terremotos, así como sus posibles efectos sobre las personas, las edificaciones y el entorno. (SGC)

El panorama demuestra que los terremotos hacen parte de la dinámica natural del territorio colombiano y que no existe una herramienta científica capaz de indicar con exactitud cuándo ocurrirá el próximo gran evento.

Por eso, más que intentar predecir el próximo terremoto, el desafío está en reducir sus posibles consecuencias mediante construcciones adecuadas, planificación territorial, preparación de los organismos de emergencia y una ciudadanía que conozca cómo actuar antes, durante y después de un sismo.

Fuente: El Espectador, con información del Servicio Geológico Colombiano.

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