Un mexicano dejó su vida estable en Ciudad de México para recorrer Sudamérica en moto… y su compañera de viaje más especial llegó de forma inesperada.

Fink (prefirió no dar su apellido), diseñador gráfico de 44 años, sentía que la rutina no era suficiente. En diciembre de 2018 vendió casi todo, se despidió de familia y amigos, y partió a bordo de su moto “Rinoceronta” junto a sus dos perritas, Nouba y Cosa. El objetivo no era un destino fijo, sino vivir con más libertad y aventura.

El recorrido

Salieron de México y cruzaron Centroamérica hasta el Tapón del Darién, donde tuvieron que subir la moto a un velero para llegar a Colombia. Luego siguieron por Ecuador, Perú, Chile y Argentina hasta Ushuaia. La moto se descompuso varias veces; viajaron también en camionetas, lanchas, kayak e incluso a caballo. Con el tiempo, Fink le adaptó una pequeña casa rodante a la moto y financia el viaje con trabajos temporales (campo, construcción, carpintería) y vendiendo collares y pulseras de macramé que él mismo elabora.

La pérdida y el nuevo comienzo

Lo más duro del viaje de casi ocho años fue la muerte de sus compañeras: primero Nouba (a los 17 años) y luego Cosa (en 2025, casi a los 19).

Cuatro meses después de perder a Nouba, en Bariloche (Argentina), fue a ver una camada de una perra conocida. La madre tomó a una de las cachorras, se la llevó y la dejó a los pies de Fink. Él lo interpretó como una señal y la adoptó. La llamó Fatum (que significa “destino” en latín). Desde entonces viajan juntos y, según cuenta, se entienden sin necesidad de palabras.

Hoy sigue sin ruta fija, disfrutando el camino y la gente que conoce, siempre con Fatum en el asiento del copiloto. Comparte la aventura en Instagram como @perrodadores / @perrodadoresmx.

—Fuente:CNN En Español—

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