El planeta más cercano al Sol muestra arrugas y escarpes en su superficie (algunos de hasta 1,6 km de altura y cientos de kilómetros de longitud) que son la huella de su contracción a medida que su interior se enfría desde su formación hace unos 4.500 millones de años.
Un nuevo estudio publicado en Geophysical Research Letters indica que los escombros de impactos de asteroides y cometas han ocultado parte de esas estructuras de acortamiento. Al estimar cuántas arrugas podrían estar escondidas, los investigadores calculan que Mercurio pudo haberse contraído entre un 10 % y un 30 % más de lo que se creía. Eso equivaldría a una reducción del radio de hasta unos 11,6 km, frente a las estimaciones anteriores de entre 1 y 7 km.
Por qué importa
Una mayor contracción sugiere que el núcleo metálico de Mercurio (el segundo planeta más denso del sistema solar después de la Tierra) podría ser más grande, contener menos elementos ligeros o haber tenido una temperatura inicial más alta. Entender esto ayuda a reconstruir la historia tectónica, volcánica y magnética del planeta, y ofrece pistas sobre la evolución de otros cuerpos rocosos, incluida la Tierra.
Próximos datos
La misión BepiColombo (ESA/JAXA) llegará a Mercurio a finales de 2026 y colocará dos sondas en órbita. Sus mediciones topográficas globales, especialmente del hemisferio sur (poco cubierto por MESSENGER), deberían confirmar o refinar estas estimaciones y revelar más detalles de la superficie.
En resumen: Mercurio no solo se enfrió y se arrugó, sino que probablemente se ha encogido más de lo que mostraban los mapas anteriores, y pronto tendremos una visión mucho más precisa de este proceso.
—Fuente:CNN En Español—
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