La discusión sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo colombiano ya no puede limitarse a la pregunta de cuántos puestos de trabajo podrían desaparecer. El verdadero debate está en determinar qué tareas serán automatizadas, qué profesiones deberán transformarse y qué tan preparados están los trabajadores para adaptarse a este cambio tecnológico.
Un estudio del Centro Javeriano de Competitividad de la Pontificia Universidad Javeriana encontró que el 27 % de los trabajadores analizados en Colombia se encuentra en ocupaciones con alto potencial relativo de automatización mediante inteligencia artificial. El dato resulta especialmente relevante porque la mayor exposición no se concentra necesariamente en los empleos tradicionalmente considerados operativos, sino en actividades profesionales y de mayores ingresos.
Según el estudio, la exposición aumenta de manera importante a medida que crecen los ingresos. Mientras una proporción mucho menor de los trabajadores con menores ingresos se encuentra en ocupaciones altamente automatizables, entre quienes están en el nivel más alto de ingresos la exposición alcanza el 67 %.
La formación académica también aparece relacionada con este fenómeno. El informe señala que el potencial de automatización es considerablemente mayor entre quienes cuentan con educación universitaria o de posgrado, lo que demuestra que la inteligencia artificial no es una amenaza exclusiva para trabajos rutinarios o de baja calificación.
Entre las actividades con mayor exposición aparecen sectores como información y comunicaciones, así como finanzas y seguros. También se identifican ocupaciones como analistas de préstamos y créditos, auxiliares de recursos humanos, asesores financieros, administradores de bases de datos y contadores.
En contraste, algunas labores relacionadas con la construcción, el mantenimiento de obras públicas, el lavado de vehículos y actividades similares presentan un menor potencial relativo de automatización.
Pero hay un punto que no debería perderse de vista: tener un alto potencial de automatización no significa necesariamente que el trabajador vaya a perder su empleo. Óliver Pardo, director del Centro Javeriano de Competitividad, explicó que la inteligencia artificial puede complementar las funciones de los trabajadores en lugar de sustituirlos completamente.
Ese matiz es fundamental. El desafío para Colombia no consiste únicamente en proteger los empleos actuales, sino en preparar a los trabajadores para un mercado en el que saber utilizar herramientas de inteligencia artificial puede convertirse en una competencia laboral cada vez más importante.
La evidencia citada en el estudio muestra, además, que la IA puede aumentar la productividad en áreas como atención al cliente, escritura profesional y desarrollo de software. Esto significa que la tecnología puede reducir determinados costos y aumentar la producción, pero también puede generar nuevas oportunidades para quienes sepan combinar sus conocimientos profesionales con estas herramientas.
La discusión, por tanto, debería superar el miedo a que “la IA quite los empleos”. La pregunta más importante es otra: ¿qué trabajadores estarán preparados para trabajar junto a la inteligencia artificial y cuáles quedarán rezagados por no adquirir nuevas competencias?
El estudio de la Universidad Javeriana deja una señal clara: la transformación ya está ocurriendo y afecta incluso a trabajadores altamente educados y con buenos ingresos. El reto para empresas, instituciones educativas y trabajadores será adaptarse antes de que la tecnología avance más rápido que la capacidad de formación.
Fuente: BLU Radio
Emisora Fusaonline


