Cementerio de Fusagasugá avanza hacia la puesta en marcha de su horno crematorio

El Cementerio Nuestra Señora de Belén, uno de los lugares más tradicionales de Fusagasugá, se prepara para incorporar un nuevo servicio que marcaría un cambio importante en la manera de despedir a los seres queridos en la ciudad y la provincia del Sumapaz: la operación de su horno crematorio.

El padre Víctor Hugo Sanabria explicó que el parque cementerio se acerca a sus cien años de historia, pues su origen se remonta a 1927. Durante este tiempo, el lugar ha experimentado diferentes procesos de adecuación y transformación para responder a las necesidades de una ciudad que también ha cambiado con el paso de las generaciones.

Según el sacerdote, uno de los procesos más significativos fue impulsado durante los últimos años para convertir el cementerio en un espacio que, además de albergar a quienes fallecen, ofreciera a las familias un ambiente de recogimiento, naturaleza, tranquilidad y esperanza. En ese proceso destacó especialmente el trabajo realizado por el padre Edgar Jairo, quien promovió la integración de jardines, caminos, bóvedas y espacios destinados a la oración.

Uno de los momentos más complejos para el cementerio fue la pandemia de COVID-19. De acuerdo con el padre Sanabria, durante ese periodo fueron sepultadas allí más de 400 personas, situación que llevó a que la capacidad disponible de las bóvedas se redujera considerablemente.

Cementerio Nuestra Señora de Belén en Fusagasugá

En ese contexto comenzó a tomar mayor fuerza la necesidad de contar con un horno crematorio. Sin embargo, durante la emergencia sanitaria no fue posible avanzar con su autorización debido a las restricciones existentes para la manipulación de los cuerpos de personas fallecidas por COVID-19.

Posteriormente, durante la administración municipal de Jairo Hortúa y con el respaldo del Concejo Municipal, se logró avanzar en las condiciones necesarias para retomar el proyecto. La Corporación Autónoma Regional correspondiente otorgó inicialmente una licencia en julio de 2024, aunque posteriormente surgieron nuevos requerimientos relacionados con las condiciones técnicas y ambientales para la operación del horno.

Entre las exigencias estuvo la necesidad de garantizar que el sistema contara con tecnología que permitiera reducir al máximo las emisiones atmosféricas. Por esta razón, se realizaron nuevas adecuaciones y se incorporaron modificaciones técnicas al equipo y a su sistema de funcionamiento.

El padre Sanabria señaló que, después de diferentes visitas y revisiones técnicas, las autoridades ambientales dieron la aprobación correspondiente para el funcionamiento del horno crematorio. Sin embargo, aclaró que todavía quedan algunas adecuaciones antes de iniciar operaciones de manera formal.

Entre los trabajos pendientes se encuentran la revisión y puesta en funcionamiento del equipo destinado al monitoreo de emisiones, la instalación de cámaras de video, ajustes relacionados con el sistema de gas, calibraciones y algunas adecuaciones eléctricas.

Una vez concluidos estos trabajos se realizarán las pruebas de funcionamiento. Posteriormente, los resultados deberán ser informados a la autoridad ambiental antes de comenzar las operaciones normales.

El sacerdote estimó que, si el cronograma avanza como está previsto, el servicio podría comenzar a funcionar dentro de aproximadamente quince a veinte días y, como máximo, alrededor de un mes. No obstante, esta fecha dependerá de la culminación de las adecuaciones y de las respectivas verificaciones.

La propuesta contempla que las familias puedan llevar a su ser querido hasta el parque cementerio y realizar allí un momento de oración o una celebración en la capilla antes de iniciar el proceso de cremación. Para el padre Sanabria, este componente constituye uno de los principales valores del nuevo servicio, al permitir que la familia acompañe a su ser querido hasta la última morada.

Por ahora, las tarifas del servicio todavía no han sido definidas. El cementerio deberá establecer los costos de operación y, a partir de ese análisis, determinar los valores que serán informados posteriormente a la comunidad.

Para el padre Sanabria, la puesta en marcha del horno crematorio representa una respuesta a las nuevas necesidades de Fusagasugá y de la provincia del Sumapaz, pero también una oportunidad para mantener la tradición del Cementerio Nuestra Señora de Belén como un espacio de encuentro, memoria y despedida.

El sacerdote también destacó la reacción positiva de la comunidad después de anunciar la próxima disponibilidad de este servicio durante una celebración eucarística. Señaló que varias personas expresaron su alegría por contar con esta alternativa en Fusagasugá.

De esta manera, después de años de gestiones, adecuaciones y trámites, el Cementerio Nuestra Señora de Belén se encuentra en la etapa final previa a la puesta en funcionamiento de su horno crematorio, un proyecto que busca ofrecer una nueva alternativa para las familias de Fusagasugá y los municipios de la provincia del Sumapaz.

Fuente: entrevista con el padre Víctor Hugo Sanabria.

Emisora Fusaonline.

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