Ser adulto mayor: más que una edad

La discusión sobre cuándo una persona es considerada adulto mayor en Colombia va más allá de una cifra. Aunque la ley fija un punto de partida claro, el debate abre una reflexión más profunda sobre cómo las sociedades entienden el envejecimiento y, sobre todo, cómo responden a él.

En el país, la normativa vigente establece que una persona entra en la categoría de adulto mayor a partir de los 60 años, una definición que no es arbitraria, sino que busca garantizar derechos, acceso a programas sociales y protección estatal.   Sin embargo, reducir esta condición a un número puede resultar insuficiente frente a una realidad cada vez más dinámica.

El contraste internacional evidencia que no existe un consenso global. Mientras en gran parte de América Latina se mantiene el umbral de los 60 años, en regiones como Europa o Estados Unidos la referencia suele ubicarse en los 65 años, influida principalmente por sistemas de pensiones y cobertura en salud.   Esta diferencia deja en evidencia que la vejez no es solo una etapa biológica, sino también una construcción social y económica.

Desde un punto de vista crítico, el verdadero problema no radica en la edad que define la vejez, sino en las condiciones que acompañan ese momento. En sociedades donde la esperanza de vida aumenta y las personas mayores permanecen activas por más tiempo, mantener criterios rígidos puede resultar desfasado. La longevidad está transformando el concepto tradicional de envejecimiento, obligando a los Estados a replantear políticas públicas.

Además, el crecimiento acelerado de la población mayor representa uno de los mayores desafíos contemporáneos. El aumento de este grupo etario presiona los sistemas de salud, pensiones y cuidado, pero también abre oportunidades para reconocer su papel productivo y social.  

En este contexto, definir la adultez mayor no debería ser únicamente un requisito administrativo, sino una oportunidad para fortalecer la inclusión y dignidad de quienes llegan a esta etapa. La edad, al final, es apenas un punto de referencia; lo realmente determinante es cómo cada sociedad decide acompañar a sus ciudadanos en el tránsito hacia una vida más longeva.

Fuente: Blu Radio

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