Juez mantiene restricción a bombardeos donde haya menores reclutados

Un juez mantuvo vigente la medida cautelar que condiciona las operaciones aéreas de las Fuerzas Militares cuando exista información cierta, objetiva o razonablemente verificable sobre la presencia de niños, niñas o adolescentes reclutados por grupos armados ilegales.

La decisión se produce en medio de la controversia generada por la apelación presentada por el Gobierno nacional contra la medida adoptada inicialmente por el Juzgado 34 de Familia de Bogotá. El Ejecutivo ha cuestionado el alcance de la orden y ha advertido que el estándar establecido podría dificultar las operaciones militares contra estructuras armadas que utilizan menores dentro de sus filas.

La medida judicial no representa una prohibición general de los bombardeos ni impide que las Fuerzas Militares desarrollen operaciones contra grupos armados. La restricción opera específicamente cuando existan elementos que permitan advertir la posible presencia de menores reclutados o utilizados por estas organizaciones. 

De acuerdo con la decisión inicial, antes de ejecutar una operación aérea en estas circunstancias, las autoridades deben adoptar y verificar medidas de precaución y protección. Además, deberán establecer que no existe una alternativa operacional menos lesiva que permita alcanzar el objetivo militar legítimo.

El debate jurídico se desarrolla en un contexto marcado por la muerte de menores durante recientes operaciones militares. Uno de los casos que motivó especial atención ocurrió en el departamento del Guaviare, donde tres menores fueron identificados entre las personas fallecidas durante una operación contra una estructura de las disidencias de las Farc. El hecho reavivó la discusión sobre los límites de las operaciones aéreas cuando los grupos armados mantienen dentro de sus estructuras a niños y adolescentes. 

El Gobierno ha sostenido que las organizaciones ilegales podrían utilizar el reclutamiento de menores como una ventaja para dificultar las acciones de la Fuerza Pública. Desde esa perspectiva, la preocupación oficial es que la presencia de niños y adolescentes dentro de los campamentos termine convirtiéndose en un mecanismo para impedir operaciones contra objetivos militares.

Por su parte, la decisión judicial parte de la obligación constitucional de brindar una protección reforzada a los menores de edad, especialmente en escenarios de conflicto armado. El despacho consideró que existe un riesgo que debe ser prevenido mientras se estudia de fondo la tutela que dio origen al proceso. 

La controversia también tiene un segundo escenario judicial en el Guaviare. Allí, otro juez ordenó temporalmente suspender bombardeos contra estructuras armadas cuando información de inteligencia, alertas preventivas u otros elementos objetivos permitan advertir razonablemente la posible presencia de menores que puedan resultar afectados. Esta medida tiene alcance departamental y también permanecerá vigente mientras se resuelve de fondo la acción de tutela. 

Así, el debate no se limita a determinar si las Fuerzas Militares pueden utilizar bombardeos contra grupos armados, sino a establecer qué procedimientos deben aplicar cuando exista información sobre menores reclutados en los objetivos militares. La discusión enfrenta dos obligaciones estatales: proteger a los niños víctimas del reclutamiento y garantizar la capacidad de la Fuerza Pública para combatir a las organizaciones ilegales.

Fuente: Caracol Radio. 

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