Falta una orientación clara para intervenir en conflictos entre grupos armados: FIP

Las disputas simultáneas en 14 zonas de confrontación activa agravan la vulnerabilidad de las comunidades y complican la labor de la Fuerza Pública, según la Fundación Ideas para la Paz.

La multiplicidad de escenarios de confrontación entre grupos armados en Colombia configura un panorama sin precedentes por su simultaneidad y extensión territorial, lo que impone serias dificultades a las operaciones de la Fuerza Pública ante la ausencia de orientaciones claras para intervenir en estos conflictos.

Así lo advirtió Gerson Arias, investigador de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), en declaraciones recogidas por El Tiempo. Según el experto, mientras que en el pasado las disputas entre las extintas Farc y el ELN, o entre paramilitares, se presentaban de manera localizada y en momentos distintos, el escenario actual reúne múltiples focos activos al mismo tiempo en regiones como Arauca, el oriente antioqueño, Chocó, Cauca y los Llanos Orientales.

“Las confrontaciones dejan a las comunidades en el centro del conflicto y generan una presión constante sobre los organismos humanitarios”, señaló Arias. Organizaciones como la Defensoría del Pueblo, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), la MAPP-OEA y agencias de Naciones Unidas enfrentan una mayor demanda de atención ante confinamientos, desplazamientos forzados, secuestros, desapariciones, amenazas y estigmatización.

El investigador destacó que estas disputas, muchas de ellas por el control de territorios asociados al narcotráfico y la minería ilegal, fortalecen el dominio de los grupos armados y agravan las condiciones de vulnerabilidad de la población civil. Los efectos son especialmente diferenciados en mujeres y niños, quienes enfrentan mayores riesgos. Además, se han registrado incrementos en homicidios en zonas como El Catatumbo y Arauca.

Desde el punto de vista operativo, la falta de guías institucionales claras complica las intervenciones de las Fuerzas Militares y la Policía. Cada acción requiere una planeación detallada para evitar exponer a las comunidades o generar percepciones de alineamiento con alguno de los bandos, lo que podría erosionar la confianza ciudadana en las instituciones.

A esto se suman las nuevas dinámicas del conflicto: grupos armados que no siempre portan uniformes, el uso de drones con capacidad ofensiva y redes de inteligencia y apoyo que dificultan las operaciones. Todo ello genera vacíos institucionales, limitados aún más por el miedo de la población a interactuar con las autoridades y la ausencia de instituciones que garanticen el acceso efectivo a la justicia.

El análisis de la FIP surge en medio de un contexto de 14 zonas de guerra activas identificadas recientemente, donde persisten choques entre disidencias de las Farc, el ELN y otros grupos armados, con graves impactos humanitarios y de orden público.

(Fuente: Fundación Ideas para la Paz – FIP, según informe publicado por El Tiempo).

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