Budapest, Hungría – El Paris Saint-Germain ya es campeón de Europa por segunda vez en su historia. En una final vibrante disputada en el Puskás Aréna, los parisinos empataron 1-1 contra el Arsenal tras 120 minutos de intenso juego y se impusieron en la tanda de penaltis por 4-3. Pero más allá del título, esta noche quedará marcada por un mensaje claro: el PSG de Luis Enrique funciona mejor sin Kylian Mbappé.
El tanto del conjunto francés llegó en el minuto 67 gracias a un potente cabezazo de Marquinhos tras un córner botado por Vitinha. El Arsenal, que mereció al menos el empate durante largos tramos, igualó en el 81 por medio de Bukayo Saka, que aprovechó un error en la salida de balón del PSG para definir con frialdad.
En la prórroga, ambos equipos acusaron el cansancio, pero fue el PSG el que mostró mayor solidez defensiva y control táctico. Gianluigi Donnarumma se convirtió en el héroe definitivo al detener el penalti decisivo de Martin Ødegaard en la tanda de penaltis.
El proyecto de Luis Enrique cobra vida
Con esta victoria, Luis Enrique suma su tercera Champions League como entrenador (2015 con el Barcelona, 2022 y ahora 2026 con el PSG). Sin embargo, esta puede ser la más especial. Hace apenas un año, la salida de Mbappé al Real Madrid generó un terremoto en París. Muchos vaticinaban un descenso competitivo del club. Lejos de eso, el técnico asturiano ha construido un equipo más equilibrado, compacto y con mayor identidad colectiva.
“Este título es para todos los que creyeron en el proyecto. Hemos trabajado muchísimo para que el equipo no dependiera de un solo nombre. Hoy se ha visto en el campo: jugamos como un bloque, con y sin balón”, declaró Luis Enrique en rueda de prensa.
Un mediocampo dominante
Vitinha fue, sin duda, el mejor jugador sobre el césped. El portugués completó 13 recuperaciones, repartió 92 pases con un 94% de acierto y dirigió el ritmo del partido. A su lado, Warren Zaïre-Emery y João Neves ofrecieron una solidez que contrastó con la fragilidad que a veces mostraba el PSG en temporadas anteriores.
En ataque, Bradley Barcola y Ousmane Dembélé fueron constantes amenazas por las bandas. El joven francés, en particular, está viviendo una temporada de consagración y ya se perfila como uno de los grandes nombres del fútbol europeo.
El Arsenal, cerca pero sin premio
Mikel Arteta vio cómo su equipo compitió de tú a tú contra el PSG. Dominaron la posesión en la primera mitad (58%) y generaron varias ocasiones claras, especialmente por medio de Saka y Kai Havertz. Sin embargo, la falta de definición y algunos errores puntuales en defensa les impidieron llevarse el trofeo.
“Duele mucho. Hemos hecho méritos para ganar, pero el fútbol a veces es así. Felicitaciones al PSG, se han merecido esta Champions”, reconoció Arteta.
La sombra de Mbappé y el nuevo PSG
Desde la marcha de Kylian Mbappé, el PSG ha mejorado notablemente sus registros defensivos. En esta edición de la Champions League han encajado únicamente 9 goles en 13 partidos, el mejor promedio de su historia. Además, el equipo ha reducido drásticamente las lesiones musculares en la delantera y ha mostrado una mayor intensidad en la presión alta.
Muchos analistas coinciden en que la salida del francés ha permitido liberar al equipo de una dependencia excesiva que, en ocasiones, limitaba el rendimiento colectivo. Jugadores como Randal Kolo Muani, Gonçalo Ramos y los mencionados Barcola y Dembélé han ganado protagonismo y confianza.
Con este título, el PSG no solo cierra un ciclo exitoso, sino que abre uno nuevo: el de un equipo ganador por convicción, madurez táctica y trabajo colectivo. Luis Enrique ha silenciado a sus críticos y ha colocado al club parisino en la élite continental con mayúsculas.
El futuro en el Parque de los Príncipes parece más brillante que nunca.
—Fuente:OneFootball—
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