El éxito de Starship de SpaceX pone en riesgo el futuro de Falcon 9 y Dragon

El cohete Starship de SpaceX alcanzó la órbita por primera vez y desplegó satélites Starlink operativos, un hito que marca el inicio de una nueva etapa en la exploración espacial y, al mismo tiempo, el posible final de otra. Con el aumento de los vuelos de este vehículo, la compañía ha dejado claro que retirará gradualmente dos de sus creaciones más emblemáticas: la cápsula Dragon, que transporta astronautas y carga a la Estación Espacial Internacional, y el cohete Falcon 9, que ha dominado el mercado de lanzamientos durante una década.

Estos vehículos no solo transformaron la industria espacial, sino que siguen siendo esenciales para las operaciones actuales en órbita terrestre. No existen alternativas de respaldo claras, y la posibilidad de perderlos ya genera preocupación entre operadores de satélites. Caleb Henry, director de investigación de la firma Quilty Space, señaló que para las empresas emergentes de satélites pequeños esta crisis se viene gestando desde hace al menos seis meses, ya que necesitan demostrar una vía viable para llegar a la órbita y avanzar con rapidez.

Durante años, el Falcon 9 ha sido la principal vía para poner satélites en el espacio. Su retiro podría ralentizar el desarrollo de tecnologías como la conectividad directa a celulares o los centros de datos espaciales para inteligencia artificial. También podría elevar los precios de los lanzamientos y agravar un cuello de botella que ya se perfila en el sector. Los operadores comerciales se apresuran a asegurar espacios en los últimos vuelos disponibles de Falcon 9. Según Henry, la mayor parte de la capacidad restante podría estar vendida y, a partir de principios de 2029, esos lanzamientos quedarían reservados casi exclusivamente para el Gobierno de Estados Unidos.

La NASA, que actualmente depende de Dragon como la única nave estadounidense capaz de llevar astronautas a la Estación Espacial Internacional, también ha reconocido el inminente retiro de estos vehículos. Jared Isaacman, nominado para dirigir la agencia, afirmó que no es un secreto que SpaceX planea retirar gradualmente las plataformas Falcon y Dragon para concentrarse en Starship.

A pesar del éxito de Falcon y Dragon, las finanzas de SpaceX ofrecen pistas sobre esta decisión. En su primer informe trimestral de resultados, la compañía reveló que el segmento espacial, que incluye Falcon, Dragon y Starship, registró pérdidas de 542 millones de dólares, mientras que el negocio de internet Starlink generó casi 1.700 millones. Gwynne Shotwell, presidenta de SpaceX, explicó que Starship es “mucho mejor” para los objetivos a largo plazo de la empresa y que, si no dejan obsoletos sus propios productos, alguien más lo hará.

El Falcon 9 ha realizado decenas de lanzamientos en los primeros meses de 2026, muy por encima de cualquier otro cohete en el mundo. Gran parte de esos vuelos corresponden a satélites Starlink de la propia SpaceX, pero también ha servido a clientes comerciales, instituciones de investigación y agencias gubernamentales. Las misiones compartidas conocidas como Transporter han permitido a operadores de satélites pequeños acceder a la órbita a un costo más accesible. Su desaparición podría empeorar la escasez de capacidad de lanzamiento, un problema que se acentuó tras la retirada de los cohetes rusos del mercado comercial y la fuerte demanda de Amazon para su propia constelación de internet espacial.

Algunas empresas consolidadas, como Spire, que opera más de 100 satélites, afirman tener asegurados lanzamientos hasta 2028 y no muestran gran preocupación. Sin embargo, las compañías más jóvenes podrían verse especialmente afectadas. Mientras tanto, otros fabricantes de cohetes en Estados Unidos y Europa aún no alcanzan la cadencia ni la confiabilidad del Falcon 9. Cohetes como el New Glenn de Blue Origin o el Vulcan Centaur de United Launch Alliance han enfrentado retrasos y fallos, lo que mantiene la incertidumbre en el sector.

El avance de Starship representa un salto tecnológico importante, pero también obliga a la industria espacial a prepararse para un cambio profundo en la forma de acceder al espacio.

Fuente: CNN
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