De la confrontación a la cooperación energética: así cambió la relación EE.UU.-Venezuela tras la captura de Maduro

Caracas, 18 de febrero de 2026 – En menos de dos meses, la histórica hostilidad entre Estados Unidos y Venezuela ha dado paso a una relación de acercamiento pragmático, impulsada por el interés mutuo en explotar las vastas reservas petroleras del país sudamericano, según reporta el corresponsal Stefano Pozzebon en CNN.

El punto de inflexión ocurrió el 3 de enero de 2026, cuando fuerzas especiales estadounidenses capturaron al presidente Nicolás Maduro en una redada nocturna en Caracas. Maduro fue trasladado a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico que data de años atrás. En su lugar asumió como presidenta encargada su exvicepresidenta, Delcy Rodríguez, quien en solo 39 días en el poder ha impulsado un giro geopolítico radical.

Rodríguez recibió al secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright —el funcionario estadounidense de más alto rango en visitar Caracas desde 1997—, en una agenda que incluyó recorridos por instalaciones petroleras de Chevron en la Faja del Orinoco. Imágenes muestran a ambos líderes en el mismo vehículo, discutiendo detalles técnicos y compartiendo sonrisas, un contraste absoluto con la retórica antiimperialista de la era Chávez-Maduro.

En el campo Petroindependencia 1, Rodríguez y Wright destacaron el potencial de las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. Desde la asunción de Rodríguez, al menos siete buques petroleros han zarpado hacia Texas y Louisiana, y las ganancias comienzan a mitigar la inflación en Caracas. Chevron reporta producción actual de 40.000 barriles diarios en proyectos mixtos, con capacidad para multiplicarla por siete una vez eliminados obstáculos políticos.

El cambio va más allá del petróleo: Rodríguez ha abandonado la retórica combativa, otorgado licencias a empresas europeas y promovido lazos con el sector privado. Aunque persisten desafíos —presos políticos, protestas estudiantiles y demandas de la oposición liderada por María Corina Machado por elecciones libres y retorno de exiliados—, hay un optimismo palpable en las calles. Protestas recientes han sido pequeñas pero sin represión masiva, y figuras como Juan Pablo Guanipa han pasado de prisión a arresto domiciliario.

Diplomáticos internacionales coinciden en que Venezuela da “pequeños pasos” hacia la democracia, con un enfoque de “sin prisa pero sin pausa”. Incluso críticos reconocen que, por ahora, la administración Trump “acertó” en su apuesta por una intervención quirúrgica que evitó un conflicto prolongado.

El futuro depende de avances en estabilidad económica, liberación de presos y garantías electorales, pero el contraste con la década anterior es innegable: de colapso y aislamiento a una ventana de oportunidad energética y diplomática.

—Fuente:CNN En Español—

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