Los recientes movimientos telúricos registrados en Venezuela, que también fueron percibidos en varias ciudades colombianas, volvieron a poner sobre la mesa una pregunta que preocupa a expertos y ciudadanos: ¿está realmente preparado el país para enfrentar un terremoto de gran magnitud?
Aunque Colombia cuenta con normas de construcción sismorresistentes que han evolucionado durante las últimas décadas, especialistas advierten que el mayor desafío sigue estando en las edificaciones construidas antes de 1984, muchas de las cuales no fueron diseñadas bajo criterios modernos de resistencia sísmica. A ello se suma el alto costo que representa adecuarlas para cumplir con los estándares actuales.
El presidente de la Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica (AIS), Gilberto Areiza, considera que el país ha avanzado en materia normativa, pero reconoce que persisten importantes vacíos, especialmente en inmuebles antiguos y en aquellos donde no se han realizado estudios de vulnerabilidad estructural. También insiste en que no basta con diseñar correctamente una edificación; el control de calidad durante la construcción resulta determinante para garantizar su comportamiento frente a un sismo.
La reflexión también alcanza a las instituciones públicas y privadas. Hospitales, centros de atención de emergencias y demás edificaciones indispensables deben ser una prioridad en los procesos de reforzamiento estructural, pues de su funcionamiento depende la capacidad de respuesta ante una eventual catástrofe.
Más allá de generar alarma, el llamado de los expertos es a fortalecer la cultura de la prevención, promover inspecciones técnicas en edificaciones antiguas y continuar actualizando las normas de construcción. En un país con alta actividad sísmica, la preparación no puede limitarse a reaccionar después de una emergencia, sino que debe convertirse en una política permanente de gestión del riesgo.
Fuente: Blu Radio.
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