Brechas que se agrandan: la educación colombiana en alerta

Los resultados de las Pruebas Saber 11 de 2025, revelados esta semana, presentan un panorama contradictorio para la educación en Colombia. Aunque el promedio nacional subió a 257,6 puntos —un leve incremento de 1,5 respecto al año anterior—, la tendencia general confirma un estancamiento preocupante y, sobre todo, el agravamiento de las desigualdades estructurales que afectan al sistema educativo.0

A primera vista, el quinto año consecutivo de mejora podría interpretarse como un avance. Sin embargo, un análisis detallado revela que los progresos se concentran en los sectores más privilegiados, mientras los estudiantes de colegios públicos, zonas rurales y ciertos grupos vulnerables quedan cada vez más rezagados. La brecha entre privados (281 puntos) y oficiales (250 puntos) alcanzó los 31 puntos, cuatro más que en 2024. De igual forma, la diferencia entre sedes urbanas (262,1) y rurales (236,2) se amplió a 26 puntos.1

Especialmente alarmante resulta la brecha de género: las mujeres obtuvieron 253,5 puntos frente a 262,4 de los hombres, la mayor diferencia en al menos una década. En colegios oficiales, esta distancia se eleva a casi 15 puntos.

Expertos consultados por El Tiempo coinciden en el diagnóstico. Gloria Bernal, del Laboratorio de Economía de la Educación de la Universidad Javeriana, advierte que las mejoras se distribuyen de forma desigual y urge priorizar el sector oficial, donde estudia la mayoría de los jóvenes colombianos. Andrea Escobar, de Empresarios por la Educación, es aún más directa: el país no puede conformarse con incrementos marginales en el promedio si los estudiantes más vulnerables pierden terreno.1

Más allá de los puntajes, persiste el problema de la calidad. En competencias clave como Ciencias Sociales, solo tres de cada diez estudiantes alcanzan niveles satisfactorios. En Ciencias Naturales, el 65% se ubica en los niveles más bajos. Este déficit de aprendizajes básicos se traduce en un “efecto embudo” dramático: de los 9,5 millones de niños y jóvenes en el sistema, solo la mitad termina el bachillerato y apenas uno de cada tres egresados de secundaria completa la educación superior.

Fuente: El Tiempo

La educación colombiana necesita con urgencia un giro estratégico. Mejorar los promedios nacionales ya no basta. Es imperativo que las próximas administraciones coloquen la calidad y la equidad en el centro de la política pública, con intervenciones focalizadas en los territorios y poblaciones más rezagadas. De lo contrario, el país seguirá postergando la promesa de una educación que realmente rompa ciclos de desigualdad y genere oportunidades para todos.

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