Un intenso debate divide a la comunidad científica y a los defensores de los animales en Colombia por el manejo de la población de hipopótamos descendientes de los ejemplares introducidos por el narcotraficante Pablo Escobar en la década de 1980. Mientras biólogos defienden el sacrificio como medida necesaria para proteger la biodiversidad, ambientalistas y animalistas rechazan la eutanasia masiva y exigen explorar alternativas no letales.
Según información difundida por Caracol Radio en su programa El Reporte Coronell, dirigido por Daniel Coronell, los biólogos sostienen que poseen el conocimiento científico exclusivo para resolver el problema. Argumentan que estos animales, declarados especie invasora, causan daños graves a la fauna nativa del río Magdalena, afectando especies como manatíes, nutrias y tortugas mediante competencia territorial y alteración del ecosistema con sus excrementos.
La bióloga Nataly Castelblanco ha sido una de las voces más firmes en favor del “control letal”. “El sacrificio es la salida correcta”, ha señalado, en medio de críticas recibidas en redes sociales.
Por su parte, los ambientalistas y protectores de animales cuestionan la falta de experiencia en Colombia para aplicar eutanasia a gran escala y demandan el cumplimiento de estándares bioéticos. Rechazan el exterminio y proponen opciones como esterilización masiva y traslados internacionales, aunque reconocen las dificultades logísticas y genéticas de estas medidas, dado que todos los ejemplares descienden de solo cuatro animales originales.
La ministra de Ambiente, Irene Vélez, ha escuchado ambas posturas y ha manifestado que la eutanasia “no es la única salida”, aunque considera inevitable el sacrificio de decenas de ejemplares como parte de un plan de control. El Gobierno ya ha anunciado la eutanasia de al menos 80 hipopótamos, en un contexto donde la población ha crecido de manera descontrolada y representa riesgos tanto ecológicos como para las comunidades locales.
El debate revive el traumático precedente del hipopótamo ‘Pepe’, sacrificado hace 17 años, que generó indignación nacional e internacional y frenó planes similares en su momento. Analistas advierten que cualquier operación de control letal a mayor escala sería imposible de mantener en secreto y desataría una fuerte reacción en redes y medios.
El enfrentamiento, que ha tomado un tono beligerante en plataformas digitales, refleja la complejidad de corregir un error histórico: el capricho de Escobar que convirtió a los hipopótamos en un problema ambiental de escala nacional. Mientras los biólogos urgen acción inmediata basada en evidencia científica, los animalistas insisten en que Colombia debe priorizar soluciones éticas y sostenibles.
(Fuente: Caracol Radio).
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