Acusación de EE.UU. contra Raúl Castro por derribo de aviones en 1996 aviva temores de conflicto armado con Cuba

El Departamento de Justicia de Estados Unidos formalizó cargos federales contra el exlíder cubano Raúl Castro por su presunta responsabilidad en el derribo de dos aviones civiles del grupo Brothers to the Rescue en 1996, un incidente que costó la vida a cuatro cubanoestadounidenses. El anuncio, realizado este miércoles en Miami, ha reavivado tensiones entre Washington y La Habana y generado temores de una escalada que podría derivar en un conflicto armado.

La acusación llega en un momento de profunda crisis económica y humanitaria en la isla, agravada por sanciones estadounidenses, incluyendo un bloqueo petrolero impuesto durante la actual administración. Exiliados cubanos en Miami celebraron la medida, considerándola un paso hacia la justicia después de 30 años de impunidad. Figuras como la congresista cubanoestadounidense María Elvira Salazar señalaron que “el tiempo de los Castro terminó”.

Sin embargo, analistas advierten que la acción podría cerrar cualquier canal de diálogo restante y empujar al Gobierno cubano hacia una postura de resistencia total. “Es la encarnación viviente de la revolución”, afirmó el exdiplomático estadounidense Ricardo Zúñiga, quien participó en las negociaciones de acercamiento durante la era Obama. Según Zúñiga, acusar directamente a Castro podría ser contraproducente y aumentar el riesgo de un conflicto por falta de comunicación.

Raúl Castro, de 94 años, aunque retirado oficialmente, sigue ejerciendo gran influencia en el aparato político y militar cubano. El presidente Miguel Díaz-Canel y las Fuerzas Armadas han reiterado que defenderán la soberanía “hasta las últimas consecuencias”, con maniobras militares en curso y advertencias de un posible “baño de sangre” ante cualquier intervención.

Por su parte, el presidente Donald Trump ha señalado que Cuba “necesita ayuda” y no descartó un acuerdo, pero también ha mantenido una línea dura con sanciones adicionales y visitas de alto nivel, como la del director de la CIA la semana pasada.

El caso revive uno de los episodios más dolorosos para la comunidad cubanoamericana y plantea interrogantes sobre el futuro de las relaciones entre ambos países, que viven su peor momento en décadas. Mientras en Miami se exige presión máxima para un cambio de régimen, en La Habana se preparan para resistir.

—Fuente:CNN En Español—

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