La enorme borrasca, que abarca desde Texas hasta la costa este, ha provocado apagones masivos en el sur y el Atlántico medio —especialmente en Tennessee, Misisipi, Luisiana y Texas—, donde el hielo de hasta 2,5 centímetros ha derribado árboles y líneas eléctricas. En Nashville, las autoridades advierten que algunos cortes podrían extenderse por días.
En el noreste, la nevada golpea con fuerza el corredor de la Interestatal 95, afectando ciudades como Nueva York, Boston, Filadelfia y Washington. Varias urbes esperan las mayores acumulaciones de nieve en años, con tasas de hasta 2,5 cm por hora en algunos sectores. El sistema avanza hacia el este, dejando atrás aguanieve y lluvia helada en zonas intermedias.
El caos aéreo es histórico: más de 17.000 vuelos cancelados desde el sábado —el peor registro desde la pandemia de covid-19—, con cierres masivos en aeropuertos clave como LaGuardia, JFK, Newark y Atlanta. Delta y otras aerolíneas reanudan operaciones solo “donde sea seguro”.
Al menos siete personas han muerto por el frío extremo, mientras escuelas en decenas de distritos —desde Nueva York y Boston hasta Houston, Atlanta y Chicago— cancelan clases o pasan a modalidad remota. Universidades importantes, como las de Boston, Maryland y Georgia, también suspenden actividades presenciales.
El gobernador de Carolina del Norte, Josh Stein, alertó que “aún no estamos fuera de peligro” por posibles nuevos apagones causados por vientos y hielo acumulado. El frío récord persistirá varios días, agravando la crisis energética y la movilidad.
(Fuente: CNN en Español)
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