Estados Unidos y Venezuela anunciaron un controvertido acuerdo para impulsar la explotación de importantes reservas de crudo venezolano, en una operación presentada por el presidente estadounidense Donald Trump como el mayor acuerdo petrolero de la historia.
Según lo informado por BBC News Mundo, el pacto contempla que empresas estadounidenses tengan el control mayoritario de varios campos petroleros que concentran alrededor de sesenta y cinco mil millones de barriles de reservas probadas. Trump aseguró que la operación no representará costos para los contribuyentes estadounidenses y que permitirá fortalecer el suministro energético de su país.
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, confirmó el acuerdo y sostuvo que contempla inversiones superiores a cien mil millones de dólares, además de importantes ingresos para el Estado venezolano mediante regalías e impuestos. El gobierno venezolano afirma que conservará la propiedad y soberanía sobre sus recursos naturales.
El anuncio, sin embargo, ha generado fuertes cuestionamientos dentro de Venezuela. Sectores de distintas corrientes políticas consideran que las condiciones del pacto podrían favorecer de manera desproporcionada a Estados Unidos y han advertido sobre un posible retroceso en el control nacional de los recursos petroleros.
La discusión también se centra en el deterioro de la industria petrolera venezolana. El país posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo, pero su producción se ha reducido de manera considerable durante las últimas décadas debido a problemas de inversión, infraestructura, gestión y las sanciones internacionales.
Para el gobierno de Rodríguez, la participación estadounidense permitiría aportar capital, tecnología e infraestructura para recuperar la producción. Sus críticos, en cambio, cuestionan las condiciones económicas y políticas del acuerdo y consideran necesario conocer todos sus términos antes de determinar quién será realmente el principal beneficiado.
El pacto marca así un nuevo capítulo en la relación entre Washington y Caracas y coloca nuevamente al petróleo venezolano en el centro de la política energética y geopolítica del continente.
Fuente: BBC News Mundo.
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