El uso de patos en el cultivo de arroz reduce pesticidas y actúa como fertilizante, reviviendo una técnica ancestral en países como China, Japón y Tailandia. 2 “LARGE” 6 “LARGE”
En los arrozales de Asia, los patos se convierten en aliados indispensables de los agricultores. Esta práctica milenaria, común en potencias arroceras como China, Japón y Tailandia, consiste en soltar aves en los campos inundados para que controlen plagas de manera natural.
Los patos se alimentan de insectos, caracoles y malas hierbas, reduciendo drásticamente la necesidad de insecticidas y herbicidas. Sus excrementos fertilizan el suelo, mientras que su movimiento en el agua oxigena el terreno y limita el crecimiento de vegetación perjudicial. Esta integración evita pérdidas que pueden alcanzar entre el 60% y el 90% de la cosecha por plagas.
El resurgimiento de esta técnica responde al impacto negativo de los pesticidas químicos en la tierra, que han degradado suelos en busca de mayor productividad. Al optar por métodos orgánicos, los agricultores recuperan soluciones naturales ideadas hace siglos. 7 “LARGE” 5 “LARGE”
Además, no requiere grandes inversiones en infraestructura, lo que la hace accesible para pequeños y medianos productores. Los patos actúan de forma coordinada, como un “ejército” que patrulla los canales del arrozal.
Esta diversificación también genera ingresos adicionales al comercializar las aves o sus productos.
(Fuente: El Debate)
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