En solo 23 días de 2026, La Guajira registra 33 homicidios bajo la modalidad de sicariato, según reportes periodísticos y autoridades locales. Esta cifra alarmante, concentrada principalmente en Riohacha, Maicao y San Juan del Cesar, refleja una escalada de violencia que tiene en vilo a la población y evidencia una disputa entre estructuras criminales organizadas, como señalan fuentes oficiales y medios regionales.
La respuesta institucional ha generado indignación. Declaraciones que atribuyen los crímenes a un “reacomodo” entre delincuentes y destacan antecedentes judiciales de muchas víctimas han sido interpretadas como una minimización del drama humano. La Constitución no distingue entre ciudadanos al garantizar el derecho a la vida, y justificar la inacción con ese argumento erosiona la confianza en las autoridades.
El clamor ciudadano, expresado en columnas de opinión como la publicada por Minuto30, exige a la Gobernación y a las alcaldías abandonar la inercia política, las redes sociales y las campañas electorales para asumir con seriedad la seguridad. Se requiere articulación efectiva con la Fuerza Pública, operativos sostenidos, capturas de cabecillas y prevención real en los territorios, en lugar de explicaciones que suenan a excusa.
La Guajira no puede seguir siendo noticia solo por tragedias. La tranquilidad no llegará con discursos ni con indiferencia; demanda voluntad política inmediata y liderazgo valiente. El departamento merece gobernantes que prioricen la vida de sus habitantes por encima de cualquier cálculo electoral.
Fuente: con información de minuto. 30.com
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