En la cultura popular rola persiste una creencia que genera tanto risas como temores entre parejas: subir al Cerro de Monserrate juntos puede marcar el fin del noviazgo o impedir el matrimonio. La tradición oral asegura que el Señor Caído “prueba” el amor en la ascensión; si la relación no es sólida, la ruptura llega inevitablemente al bajar, mientras que en casos excepcionales la unión se fortalece para siempre.
Esta superstición, transmitida de generación en generación en reuniones familiares, oficinas y tertulias capitalinas, no cuenta con un origen histórico documentado preciso. Fuentes consultadas en portales oficiales de turismo y relatos periodísticos coinciden en que se trata de una leyenda urbana sin respaldo oficial, posiblemente surgida en el siglo XX cuando Monserrate se consolidó como destino turístico y de peregrinación masiva.
Guías de turismo como Leidy Díaz explican que circulan varias versiones: una sostiene que el cerro revela incompatibilidades ocultas durante la caminata o el trayecto en teleférico/funicular; otra, más optimista, afirma que solo parejas destinadas a durar logran descender en armonía. En contraste, la versión más difundida advierte directamente: “Si subes con tu novia(o), no te casas” o “terminan pronto”.
Anecdotas abundan en redes y conversaciones cotidianas. Hay quienes juran que amigos o ellos mismos discutieron en la cima y sellaron la separación días después; otros, en minoría, presumen que subieron y su relación avanzó al altar. Expertos en folclor bogotano lo atribuyen al simbolismo del cerro como lugar de revelación espiritual: el esfuerzo físico y la altura “desenmascaran” verdades emocionales.
Pese a la falta de evidencia, el agüero sigue vigente, especialmente en fechas clave como diciembre o Semana Santa, cuando miles visitan el santuario. Fuentes del Instituto Distrital de Turismo y la Alcaldía de Bogotá lo registran como parte del imaginario colectivo sin darle validez sobrenatural.
¿Mito inofensivo o advertencia real? Los bogotanos lo debaten entre bromas y prevención. Lo cierto es que Monserrate, más allá de leyendas, continúa siendo el mirador icónico de la ciudad y punto de encuentro para devotos y turistas.
(Fuentes: Blu Radio, Instituto Distrital de Turismo, Alcaldía de Bogotá, relatos periodísticos en Infobae, Semana y portales culturales distritales)
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