Washington D.C., 15 de septiembre de 2025. El asesinato del comentarista conservador Charlie Kirk, ocurrido el pasado miércoles durante un debate en la Universidad del Valle de Utah, ha desatado una ola de despidos y suspensiones en Estados Unidos contra empleados que publicaron comentarios en redes sociales considerados ofensivos o celebratorios sobre su muerte. Desde pilotos hasta profesores y un agente del Servicio Secreto, diversos profesionales han perdido sus empleos, generando un intenso debate sobre la libertad de expresión y la “cultura de la cancelación”.
El vicepresidente J.D. Vance, quien asumió como presentador invitado del podcast The Charlie Kirk Show, condenó enérgicamente a quienes celebran el asesinato, afirmando que “no hay civilidad en celebrar un asesinato político”. Durante el episodio del lunes, Vance instó a denunciar a estos individuos e incluso contactar a sus empleadores, subrayando que, aunque rechaza la violencia política, la “civilidad” debe prevalecer. Sus declaraciones fueron respaldadas por legisladores republicanos como el congresista Randy Fine, quien exigió el despido y la exclusión de la “sociedad civil” de quienes celebren la muerte de Kirk, y la congresista Nancy Mace, quien pidió cortar fondos a escuelas y universidades que no sancionen a empleados por comentarios insensibles.
Entre los casos destacados está Anthony Pough, agente del Servicio Secreto, quien perdió su autorización de seguridad tras publicar en Facebook que Kirk “esparció odio y racismo” y que “uno responde ante Dios por sus palabras”. El director del Servicio Secreto, Sean Curran, enfatizó que los agentes deben ser parte de la solución y no agravar el problema en un contexto de aumento de ataques políticos. En el sector privado, Office Depot despidió a empleados de una sucursal en Michigan tras un video viral que los mostraba negándose a imprimir carteles para una vigilia en honor a Kirk, calificando su conducta como “inaceptable e insensible”.
El ámbito académico también se ha visto afectado. La Universidad de Clemson, en Carolina del Sur, despidió a un empleado y suspendió a dos profesores por publicaciones “inapropiadas” sobre el caso, mientras que en Canadá, la profesora Ruth Marshall de la Universidad de Toronto fue suspendida por un comentario en el que sugería que “los disparos son demasiado buenos para muchos fascistas”. Además, la columnista del Washington Post Karen Attiah fue despedida tras publicaciones en Bluesky relacionadas con la muerte de Kirk.
El caso ha reavivado el debate sobre la libertad de expresión. Steven Collis, profesor de derecho de la Universidad de Texas, explicó que la Constitución de EE.UU. protege la libertad de expresión frente a acciones gubernamentales, pero no limita a los empleadores privados, que tienen amplia discreción para despedir bajo contratos “a voluntad”. Sin embargo, Risa Lieberwitz, del Instituto del Trabajador de la Universidad de Cornell, advirtió que las exigencias de figuras públicas para castigar estas publicaciones podrían violar derechos de expresión, reflejando un clima de temor a represalias políticas bajo la administración Trump.
La Asociación Americana de Profesores Universitarios criticó los despidos, argumentando que la libertad académica debe protegerse frente a presiones políticas. Mientras tanto, la polarización en torno a la muerte de Kirk, conocido por sus posturas conservadoras sobre género, raza y aborto, continúa alimentando tensiones en un contexto político cada vez más dividido en Estados Unidos.
—Fuente:BBC—
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