EE. UU. descertifica a Colombia en la lucha contra las drogas: ¿Qué significa para el país?

Bogotá, 16 de septiembre de 2025 – El Gobierno de Estados Unidos anunció la descertificación de Colombia en su lucha contra el narcotráfico, una decisión que marca un punto de inflexión en las relaciones bilaterales y genera preocupación sobre las implicaciones políticas, económicas y sociales para el país. Según el informe anual del Departamento de Estado de EE. UU., Colombia no cumplió con los compromisos establecidos en los acuerdos internacionales para combatir el tráfico de drogas, lo que podría desencadenar una serie de consecuencias diplomáticas y financieras.

¿Por qué la descertificación?
El informe señala un aumento en los cultivos ilícitos de coca en Colombia, que alcanzaron las 234.000 hectáreas en 2024, según datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). A pesar de los esfuerzos del gobierno colombiano, como la erradicación manual y los programas de sustitución de cultivos, EE. UU. considera que los resultados no han sido suficientes para frenar la producción y exportación de cocaína, que sigue siendo una de las principales fuentes de narcóticos en el mercado estadounidense.

El Departamento de Estado también criticó la falta de avances en la captura de cabecillas de organizaciones narcotraficantes y la persistencia de la corrupción en algunos sectores de las instituciones colombianas, lo que, según el informe, ha debilitado los esfuerzos antinarcóticos. Sin embargo, el gobierno de EE. UU. destacó que esta descertificación no implica una ruptura total de la cooperación, ya que Colombia sigue siendo un aliado estratégico.

Reacciones en Colombia
El gobierno colombiano, a través del Ministerio de Defensa, expresó su desacuerdo con la decisión y defendió los avances logrados en los últimos años. “Hemos erradicado más de 100.000 hectáreas de cultivos ilícitos desde 2022 y fortalecido la cooperación internacional. Esta descertificación no refleja la realidad de nuestro compromiso”, afirmó el ministro en un comunicado oficial.

Por su parte, analistas y líderes de oposición han advertido que la descertificación podría traducirse en la reducción de fondos para programas de cooperación, sanciones económicas y un impacto en la confianza de los inversionistas extranjeros. “Es un golpe duro para la imagen internacional de Colombia. Necesitamos una estrategia más efectiva y consensuada”, señaló María Fernanda Valencia, analista en seguridad de la Universidad de los Andes.

Consecuencias de la descertificación
La descertificación implica que Colombia podría perder acceso a ciertas ayudas económicas y programas de asistencia técnica de EE. UU., como los destinados a la erradicación de cultivos ilícitos y el fortalecimiento de las fuerzas de seguridad. Además, esta medida podría complicar las negociaciones comerciales y la cooperación militar entre ambos países.

En el ámbito internacional, la descertificación coloca a Colombia en la misma categoría de países como Bolivia y Venezuela, lo que podría afectar su posición en foros multilaterales. Sin embargo, EE. UU. otorgó una “exención por interés nacional”, lo que permite mantener ciertos niveles de cooperación bilateral, especialmente en áreas estratégicas como la seguridad regional.

¿Qué sigue para Colombia?
El gobierno colombiano anunció que presentará un plan de acción para revertir la descertificación en el próximo ciclo de evaluación. Entre las medidas propuestas están el fortalecimiento de los programas de desarrollo alternativo en zonas cocaleras, mayor inversión en inteligencia contra el narcotráfico y una reforma para agilizar la extradición de capos solicitados por EE. UU.

Organizaciones sociales, por su parte, han instado al gobierno a priorizar políticas que aborden las causas estructurales del narcotráfico, como la pobreza y la falta de oportunidades en las regiones afectadas. “Sin desarrollo rural, cualquier estrategia contra las drogas será insuficiente”, afirmó Juan Carlos Garzón, líder de una ONG dedicada a la paz territorial.

Esta decisión de EE. UU. abre un debate crucial sobre el rumbo de la política antidrogas en Colombia y su relación con el principal aliado en esta lucha. Mientras tanto, el país enfrenta el desafío de demostrar que puede recuperar la confianza internacional sin comprometer su soberanía ni descuidar las necesidades de las comunidades más vulnerables.


Fuentes: Departamento de Estado de EE. UU., UNODC, Ministerio de Defensa de Colombia-

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