Avalancha en Nepal habría sido precedida por actividad sísmica

Una investigación científica reveló nuevos detalles sobre la avalancha que golpeó una zona de la frontera entre Nepal y China y que provocó una gigantesca avenida de hielo, roca, lodo y agua, con graves consecuencias para las poblaciones ubicadas en los valles de los ríos Bhotekoshi y Trishuli. El fenómeno estuvo relacionado con el desprendimiento de un glaciar en el monte Langtang Luring. 

De acuerdo con el análisis realizado por investigadores de Nepal y otros países, el desprendimiento principal ocurrió a las 8:37 de la mañana del 26 de agosto y liberó una cantidad de energía equivalente a la de un sismo de magnitud 5,2. El material desprendido no estuvo compuesto únicamente por hielo: las rocas también tuvieron un papel importante en la enorme avenida torrencial que posteriormente generó inundaciones. 

Uno de los aspectos que más llamó la atención de los científicos fue la actividad registrada durante los días anteriores. Los investigadores identificaron alrededor de 60 eventos sísmicos durante las dos semanas previas al desastre y determinaron que uno de ellos, de magnitud 2,5, ocurrió apenas 17 minutos antes del desprendimiento principal. 

Sin embargo, el estudio advierte que todavía no es posible establecer con certeza si esos movimientos fueron causados por la actividad tectónica de la zona o si algunos estuvieron relacionados directamente con los procesos internos del glaciar que terminaron desencadenando su desprendimiento. Esta diferencia resulta fundamental para comprender y eventualmente anticipar fenómenos similares en regiones montañosas. 

Los investigadores estimaron que la avenida torrencial movilizó cerca de 100 millones de metros cúbicos de hielo, roca, lodo y agua. En algunos momentos, la masa alcanzó velocidades de hasta 165 kilómetros por hora, afectando especialmente sectores de la región fronteriza entre Nepal y el Tíbet, en el Himalaya. 

El impacto del fenómeno también quedó registrado por estaciones sísmicas ubicadas a una distancia de hasta 100 kilómetros. Las vibraciones producidas por el desplazamiento de la enorme masa de material permitieron a los científicos reconstruir parte de la secuencia de acontecimientos y aportar nuevos elementos para entender cómo se produjo la tragedia. 

Fuente: El Espectador

Emisora Fusaonline

Deja un comentario