Un peritaje internacional de Interpol determinó que los documentos incautados en el campamento de alias Raúl Reyes, que mencionan al candidato presidencial Iván Cepeda, no presentan alteraciones desde que pasaron a manos de las autoridades colombianas, según una investigación periodística publicada por El Colombiano con base en reconstrucción de La Silla Vacía.
El eje de la controversia es un correo electrónico del 18 de febrero de 2008, atribuido a Inés Graciela Dorado (conocida con alias como Ingrid Storgen, Inés, Irene e Indira), integrante del Comité Internacional de las Farc según inteligencia de la época. En el mensaje se lee textualmente: “Por pedido del compañero Iván Cepeda estoy coordinando la unidad de las marchas que se harán en todos los países el próximo 6 de marzo”.
La guerrilla, según los archivos, siguió de cerca y buscó capitalizar la movilización del 6 de marzo de 2008, convocada por víctimas de crímenes de Estado y paramilitarismo. Alias Raúl Reyes escribió ese mismo día a su jefe de seguridad que, pese a no poder expresar solidaridad pública por amenazas contra los organizadores, se podían orientar consignas por el acuerdo humanitario y contra el “narco-para-militarismo”. Diez días después insistió en impulsar la marcha para presionar por “salidas concertadas”.
Los computadores fueron incautados el 1 de marzo de 2008 tras el bombardeo al campamento en Ecuador. El 3 de marzo, el entonces director de la Policía, Óscar Naranjo, señaló que los dispositivos contenían evidencia del interés de las Farc en esa movilización.
Cepeda ha mantenido que su mención responde a un montaje ligado a la “Operación Estímulo” del DAS, maniobra ilegal para infiltrar y desacreditar la marcha mediante propaganda que la vinculara a grupos armados. Documentos de esa operación, fechados el 26 de febrero de 2008 (cinco días antes del bombardeo), hablan de panfletos y vallas, pero no de intervención en los computadores de Reyes ni en la operación ecuatoriana. Un informe del DAS del 7 de marzo detalla distribución de material sin relación con los archivos incautados.
Aunque la Corte Suprema de Justicia excluyó esos documentos de procesos judiciales en Colombia por ruptura en la cadena de custodia —debido a irregularidades en su recolección en territorio extranjero—, la decisión no puso en duda la autenticidad del contenido. El peritaje de Interpol refuerza que no hubo manipulación posterior a la entrega a autoridades colombianas. Esos mismos archivos han sido empleados en procesos judiciales en Estados Unidos, incluida la acusación contra Nicolás Maduro.
Consultado por la investigación, Cepeda negó conocer a Inés Graciela Dorado o haber conversado con ella o miembros de las Farc para coordinar la marcha en el exterior. “La movilización del 6 de marzo fue hecha con las víctimas, no con las Farc”, afirmó. Reiteró que el contenido “puede haber sido simple y llanamente el producto de alguien que le metió la mano a ese material” y calificó las indagaciones —incluida la periodística— como “un intento de judicializarme en Estados Unidos”, al tiempo que consideró calumniosa cualquier afirmación que lo vincule al grupo armado.
Los documentos muestran que las Farc no crearon la marcha, pero sí intentaron incidir en ella. Casi dos décadas después, la mención directa a Cepeda en los correos sigue sin explicación definitiva.
(Fuente: El Colombiano)
Emisora Fusaonline