El estreno del nuevo escenario Vive Claro en Bogotá, que acogió el concierto de la banda norteamericana Green Day el pasado 24 de agosto, dejó a los vecinos de los barrios Salitre El Greco, La Esmeralda y Pablo VI con una noche de insomnio y múltiples quejas. Mientras 40,000 asistentes disfrutaban del evento, los residentes denunciaron niveles de ruido que superaron los 92 decibeles (dB), excediendo el límite permitido de 70 dB en zonas residenciales durante la noche, según la normativa nacional.
A través de redes sociales, los habitantes compartieron videos que evidencian la intensidad del sonido, con vibraciones que llegaron a mover lámparas y objetos en sus hogares. “Espantoso RUIDO. Estamos viviendo una situación nunca imaginada. Se le salió de las manos a la Alcaldía”, expresó un residente en X. Además, los vecinos señalaron la falta de permisos y licencias del recinto, citando un informe del Idiger del 18 de julio que cuestiona la seguridad de las estructuras, poniendo en riesgo a los asistentes y aumentando la contaminación auditiva y ambiental en la zona.
Las protestas también incluyeron quejas por el cierre de la carrera 60, que generó caos vehicular en la avenida El Dorado y dificultó el acceso a las zonas residenciales. “¿Dónde están las instituciones? ¿Dónde está la alcaldesa local?”, cuestionó un vecino en diálogo con Blu Radio, reflejando la frustración de la comunidad.
Sin embargo, no todos los comentarios en redes fueron negativos. Algunos internautas tomaron la situación con humor, destacando la posibilidad de disfrutar de los conciertos gratis desde sus casas: “Quiero vivir ahí para escuchar música en vivo de talla internacional como Green Day, solo sería gastar las polas”, bromeó un usuario.
Las quejas se suman a preocupaciones previas sobre la falta de control ambiental y la seguridad del Vive Claro, un proyecto que, aunque no se encuentra en una reserva natural como se rumoró inicialmente, sigue generando controversia entre los residentes. Con eventos como el próximo concierto de My Chemical Romance en enero, los vecinos temen que la situación se repita, y algunos incluso anticipan demandas contra el recinto.
—Fuente:infobae—
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