Washington / Caracas, 9 de enero de 2026 — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha colocado al sector petrolero venezolano en el centro de su estrategia política y económica, buscando asegurar el acceso de Estados Unidos a los vastos recursos energéticos del país sudamericano tras la caída del gobierno de Nicolás Maduro. Sin embargo, este planteamiento contrasta con la rápida transición hacia energía limpia de grandes compradores de crudo como China, el principal cliente histórico del petróleo venezolano.
Según declaraciones difundidas en medios internacionales, Trump anunció que Venezuela entregaría entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, que serían vendidos a precio de mercado con los ingresos controlados por la Casa Blanca con la promesa de «beneficiar al pueblo venezolano y estadounidense».
La administración estadounidense ha intensificado gestiones para reabrir la industria petrolera venezolana a empresas estadounidenses, incluyendo encuentros planificados entre el secretario de Energía, Chris Wright, y ejecutivos de grandes petroleras como Chevron y ConocoPhillips, con el objetivo de reactivar la producción y reconstruir infraestructura deteriorada.
Trump incluso ha declarado que Venezuela usaría los recursos obtenidos por la venta de crudo para comprar únicamente productos fabricados en Estados Unidos, desde alimentos hasta equipos energéticos.
No obstante, mientras Estados Unidos impulsa su estrategia petrolera, China —hasta ahora el mayor importador de crudo venezolano— avanza rápidamente hacia fuentes de energía limpia, como la solar y eólica, reduciendo su dependencia de combustibles fósiles en sectores clave como el transporte. Esta transición global coloca presión sobre modelos tradicionales basados exclusivamente en el petróleo.
La posible reorientación de las exportaciones venezolanas hacia Estados Unidos, junto con las iniciativas para atraer inversión petrolera estadounidense, representa un intento de reconfigurar el mapa energético regional y global. Sin embargo, expertos advierten que la transición energética y los cambios en la demanda petrolera mundial podrían limitar la influencia a largo plazo de estos esfuerzos.
Fuente:CNN En Español—
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