El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó este 22 de enero de 2026 su controvertida “Junta de Paz” durante una ceremonia de firma en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza. El nuevo organismo internacional, que Trump presidirá de forma indefinida, busca promover la estabilidad y resolver conflictos globales, aunque originalmente fue concebido para supervisar la reconstrucción de Gaza tras la guerra entre Israel y Hamás.
La iniciativa, que ha generado alarma entre varios aliados occidentales, amplió su mandato más allá de Gaza —el borrador de la carta constitutiva ni siquiera menciona el enclave palestino— y ha sido criticada por potencialmente rivalizar o incluso reemplazar a las Naciones Unidas, según comentarios del propio Trump.
La Junta Ejecutiva fundadora incluye figuras clave como el yerno de Trump, Jared Kushner, el secretario de Estado Marco Rubio, el enviado especial Steve Witkoff y el ex primer ministro británico Tony Blair.
Para obtener un puesto permanente, los países deben pagar US$ 1.000 millones después de un período inicial de tres años, con fondos destinados supuestamente a la reconstrucción de Gaza, aunque críticos advierten sobre riesgos de corrupción.
Hasta el momento, han aceptado la invitación países como Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Egipto, Qatar, Bahréin, Pakistán, Turquía, Hungría, Marruecos, Kosovo, Argentina, Paraguay, Kazajistán, Uzbekistán, Indonesia, Vietnam, Armenia, Azerbaiyán e Israel (con Benjamin Netanyahu a bordo, pese a tensiones por la inclusión de Turquía y Qatar). También se sumó el líder bielorruso Alexander Lukashenko, descrito como el “último dictador de Europa”. Trump ha mencionado que Vladimir Putin podría unirse —incluso sugiriendo usar activos rusos congelados para la cuota—, y Canadá (a través de Mark Carney) muestra interés condicionado.
Sin embargo, importantes aliados han declinado o expresado dudas: Francia y Noruega rechazaron la oferta por preocupaciones sobre su compatibilidad con la ONU; China confirmó la invitación pero reafirmó su compromiso con el sistema internacional centrado en la ONU; Ucrania (Volodímir Zelenski) descartó participar junto a Rusia y Bielorrusia; Italia (Giorgia Meloni) citó problemas constitucionales y no asistirá; e Irlanda evalúa con cautela.
Diplomáticos y funcionarios de la ONU han manifestado inquietudes por la presidencia vitalicia de Trump, la posible erosión del rol de Naciones Unidas y la inclusión de actores controvertidos en un esfuerzo de paz. Un alto funcionario humanitario de la ONU, Tom Fletcher, subrayó que “Naciones Unidas no va a ninguna parte”.
La ceremonia en Davos contó con la asistencia de representantes de alrededor de 35 de los 50 países invitados, aunque algunos reportes indican que menos de 20 asistieron efectivamente. Trump defendió la junta como “la mejor jamás reunida”, pese a las críticas por su enfoque transaccional y su potencial para alterar el orden internacional basado en reglas.
—Fuente:CNN En Español—
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