Por : Diego Giraldo Acosta

Las redes sociales, especialmente X e Instagram, se convirtieron en una nueva ‘fuente’ de información para periodistas y medios de comunicación.
Cobijados con el manto de la viralidad, unos y otros asumen que ese término equivale al de interés público y que por lo tanto, una publicación que se hace viral, es noticia.
A veces esto pasa sin importar si la publicación es vieja, falsa, no permite identificar tiempo, modo o lugar en los que se hubiesen, presentaron los hechos, es una publicación reciente pero de un hecho publicado con meses o años de anterioridad o simplemente es una parte incompleta de un suceso.
Por eso me surgen varias preguntas:
¿Qué es realmente la viralidad?
¿Cuántas vistas o cuantas reacciones le dan el título de viral a una publicación? ¿50, 100, 1.000 (o 1k como aparece en rrss)?
Quien publica ¿debe tener determinado número de seguidores como para ganar veracidad? ¿el número de seguidores equivale a ser veraz?
Y sobre todo ¿todo lo viral es noticia?
Hay una muy delgada línea que separa lo real de lo virtual y los periodistas podemos estar contribuyendo a reducir, aún más, su tamaño. Aquí renace la importancia del deber periodístico de verificar y contrastar fuentes, para brindar una información más completa a sus lectores, oyentes o seguidores.
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