Bogotá, 17 de enero de 2026 — Un trágico accidente de tránsito ocurrido la tarde del jueves 15 de enero en la avenida carrera 68 con calle 72, en el occidente de la capital, dejó un saldo de tres personas fallecidas y varios heridos. El siniestro, que involucró una volqueta, tres automóviles y una motocicleta, se originó en una persecución iniciada por la presunta víctima de un robo cometido minutos antes en el sector de Las Ferias.
Aquí algunas imágenes de la escena del accidente y los vehículos involucrados: 0 “LARGE” 1 “LARGE” 4 “LARGE”
Entre las víctimas fatales se encuentran dos adultos mayores —una pareja de esposos que transitaba en uno de los vehículos particulares— y uno de los presuntos delincuentes que se movilizaba en la motocicleta. La Fiscalía General de la Nación adelanta la investigación con base en videos de cámaras de seguridad, peritajes técnicos y testimonios para reconstruir los hechos y determinar las responsabilidades penales.
El foco de atención se centra en el conductor de la camioneta que, tras ser víctima del hurto, decidió perseguir a los presuntos ladrones. Para analizar las posibles implicaciones legales, SEMANA consultó al reconocido abogado penalista Francisco Bernate, profesor de la Universidad del Rosario.
Bernate explicó que, en primer lugar, los presuntos autores del robo (uno de ellos capturado con vida) podrían enfrentar cargos por hurto agravado y calificado, con penas que superan los 10 años de prisión. Si se comprueba el porte de armas de fuego, se sumaría el delito de porte ilegal de armas, con sanciones aún más severas.
Respecto a la conducta del conductor que inició la persecución, el penalista fue enfático: no se configura legítima defensa, ya que el robo ya se había consumado y no existía un peligro actual e inminente.
“El hecho de perseguir y embestir a los ocupantes de la motocicleta podría dar lugar a la imputación de un homicidio consumado por la persona que falleció y una tentativa de homicidio frente a quien sobrevivió”, señaló Bernate.
En cuanto a la muerte de los dos adultos mayores —personas ajenas al robo y a la persecución—, la responsabilidad se analiza de forma distinta y más grave.
“Los adultos mayores que desafortunadamente fallecieron también son responsabilidad de este conductor, porque él emprendió una acción riesgosa de manera voluntaria y asumió la probabilidad de que pudieran morir otras personas. La conducta podría encuadrarse en el delito de homicidio a título de dolo eventual, una figura que se aplica cuando una persona acepta el riesgo de causar un resultado fatal. Este delito contempla penas de prisión que pueden ir entre los 17 y los 33 años”, explicó el experto.
Bernate agregó que, a diferencia del caso de los presuntos delincuentes, no aplica ninguna circunstancia atenuante como estado de ira o intenso dolor frente a las víctimas inocentes.
“No hay un estado de ira frente a los dos adultos mayores, de manera que es un hecho muy grave”, afirmó.
Por el momento, no se han presentado imputaciones formales ni existen decisiones judiciales en firme. La Fiscalía continúa recopilando y analizando pruebas para establecer con precisión la dinámica de la persecución y las responsabilidades de cada involucrado.
Este caso ha generado un intenso debate sobre los límites de la reacción ciudadana ante el delito y las consecuencias de asumir justicia por mano propia en las vías públicas de Bogotá. La investigación avanza con celeridad ante la gravedad de los hechos.
—Fuente:Revista Semana—
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