Opinión: Trump y el “Premio FIFA de la Paz”: cuando el fútbol se convierte en propaganda

En el Centro Kennedy de Washington, Gianni Infantino, presidente de la FIFA, entregó a Donald Trump el supuesto “Premio de Paz El Fútbol Une al Mundo”, un galardón que la propia FIFA había anunciado apenas un mes antes y que, hasta donde se sabe, nunca había existido con anterioridad.

El acto tuvo lugar minutos antes del sorteo de grupos del Mundial 2026 y contó con todos los ingredientes de un espectáculo cuidadosamente orquestado: luces, cámaras, presidentes de los tres países anfitriones en el escenario y un discurso emotivo de Infantino que mencionó supuestos procesos de paz en Gaza, entre Camboya y Tailandia, y entre Ruanda y Congo, atribuyéndolos directamente a la intervención personal de Trump. Ninguna de esas afirmaciones ha sido corroborada por fuentes oficiales distintas a la propia FIFA y al entorno del presidente estadounidense.

Lo que sí es verificable es que Trump fue candidato al Nobel de la Paz en varias ocasiones y nunca lo obtuvo. Semanas atrás, el premio Nobel 2025 recayó en la líder opositora venezolana María Corina Machado. Pocos días después, la FIFA anuncia y entrega su propio “premio de la paz” al presidente que será anfitrión del Mundial más caro y mediático de la historia.

No hace falta ser malpensado para ver el patrón: la FIFA, una organización que arrastra décadas de escándalos de corrupción y que depende como nunca de la buena voluntad política de Estados Unidos para el éxito comercial del torneo de 2026, decide crear de la nada un galardón “por la paz” y se lo entrega al hombre que ostenta el poder en la Casa Blanca. El mensaje es tan burdo que casi resulta cómico.

El fútbol tiene, efectivamente, una capacidad única para unir a pueblos y generar momentos de alegría colectiva. Pero cuando una institución como la FIFA convierte esa capacidad en herramienta de legitimación política personal, el deporte pierde y la credibilidad se resiente otro golpe.

Donald Trump podrá presumir ahora de una medalla dorada con forma de balón, pero el único premio que realmente ha ganado es el de saber rodearse de quienes están dispuestos a cambiar principios por acceso, exposición y negocios. Y la FIFA, una vez más, demuestra que su lema “For the Game, For the World suena cada vez más hueco.

–Fuente: El Colombiano –

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