Opinión: Prohibiciones a therians: ¿protección del orden o rechazo a la diversidad juvenil?

La decisión de al menos ocho municipalidades en Honduras y Guatemala de prohibir los encuentros de therians en espacios públicos revela una tensión clásica entre control social y expresiones emergentes de identidad. Al considerar que estas reuniones —convocadas vía redes sociales y caracterizadas por participantes enmascarados o con trajes de animales— alteran el orden público, la moral y las buenas costumbres, alcaldes como Eber Aplicano (Choluteca) han optado por la prohibición tajante en ciudades como Choluteca, Comayagua, La Ceiba, Tocoa, Olanchito (Honduras), y San José Pinula, Amatitlán y Huehuetenango (Guatemala).

Desde una perspectiva periodística, estas medidas responden a un fenómeno viral reciente que ha ganado visibilidad en plataformas como TikTok, donde jóvenes se identifican espiritualmente o psicológicamente con animales no humanos y adoptan comportamientos asociados (cuadrúpedos, vocalizaciones, dinámicas de “manada”). Sin embargo, la respuesta institucional parece más reactiva que proporcional: se invoca el “orden público” y la “sana convivencia” sin evidencia pública de incidentes graves generalizados en la región, más allá de la percepción de extrañeza cultural.

La prohibición plantea preguntas válidas sobre el uso del espacio común. ¿Hasta dónde llega la autoridad municipal para regular expresiones identitarias pacíficas? ¿Se trata de preservar valores tradicionales o de estigmatizar una subcultura juvenil que, en otros contextos (como Argentina o España), ha generado curiosidad mixta con algunos desórdenes puntuales, pero no caos sistémico?

En última instancia, criminalizar preventivamente estas concentraciones podría reforzar la marginalidad de un grupo que busca pertenencia, en lugar de abrir canales de diálogo o regulación (permisos condicionados, zonas designadas). La libertad de expresión y reunión no debería detenerse en lo inusual, siempre que no vulnere derechos ajenos. Proteger el orden público es legítimo; usarlo como pretexto para rechazar lo diferente, resulta cuestionable.

Fuente: BLU, Radio

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