La inteligencia artificial sigue siendo presentada en muchos círculos como una amenaza existencial para el empleo. Sin embargo, el caso de la radiología está demostrando —con datos y con hechos concretos— que esa narrativa es, al menos en buena medida, apresurada y parcial.
Según un reciente reporte de CNN, la radiología se ha convertido en el ejemplo más citado de cómo la IA puede potenciar en lugar de sustituir a los profesionales humanos. Los algoritmos ya ayudan a priorizar estudios urgentes, mejoran la calidad de imágenes, aceleran resonancias con menos tiempo de escaneo y asisten en la redacción de resúmenes preliminares. Pero el diagnóstico final, la correlación clínica, la responsabilidad ética y la interacción con el paciente siguen siendo irremplazables.
De los 1.357 dispositivos médicos con IA aprobados por la FDA hasta la fecha, más de mil corresponden precisamente a radiología. Lejos de reducir la plantilla, el empleo en esta especialidad crece por encima del promedio: la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos proyecta un aumento del 5 % entre 2024 y 2034, y los datos de ofertas laborales en plataformas como Indeed muestran más vacantes hoy que hace cinco años.
El temor que se instaló alrededor de 2016 —cuando Geoffrey Hinton llegó a sugerir que “la gente debería dejar de formar radiólogos”— se ha diluido. Lo que antes se veía como competencia directa hoy se percibe como un segundo par de ojos: más rápido, más incansable, pero que necesita supervisión humana para alcanzar verdadero valor clínico.
Esto no significa que no existan riesgos. Los sesgos algorítmicos son reales (la IA puede inferir raza a partir de radiografías con alta precisión, lo que abre la puerta a discriminaciones sutiles), y la dependencia excesiva podría llevar a decisiones de personal equivocadas en el futuro. Pero el balance actual es claro: la colaboración humano-máquina está aumentando la productividad, ampliando la capacidad de atención y elevando la demanda de especialistas capacitados.
La lección de la radiología debería servir de brújula para otros sectores. La inteligencia artificial no está eliminando profesiones; está redefiniendo qué significa ser excelente en ellas. Quienes se adapten y aprendan a trabajar junto a ella probablemente saldrán fortalecidos. Quienes esperen a ser reemplazados por ella, en cambio, podrían quedarse esperando un desenlace que tal vez nunca llegue.
(Fuente: CNN en Español)
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