Bogotá, 3 de marzo de 2026 — En plena era digital, el auge de la inteligencia artificial generativa ha puesto en entredicho el rol tradicional del periodismo en la construcción de relatos sobre destinos y experiencias de viaje. Mientras el periodismo turístico busca mantener el rigor informativo y la profundidad interpretativa, las IA —ya sea en forma de chatbots especializados, asistentes de planificación o generadores de itinerarios personalizados— priorizan la inmediatez, la recomendación práctica y la adaptación instantánea a las preferencias del usuario.
Expertos consultados en diversas fuentes coinciden en que el periodismo de viajes conserva una ventaja clave: su compromiso con la verificación de datos, el contexto sociocultural y la mirada crítica ante fenómenos como el overtourism, la gentrificación o la sostenibilidad. A diferencia de muchas respuestas generadas por IA, que con frecuencia sintetizan información ya disponible en la web —a veces con sesgos heredados, alucinaciones o falta de actualización—, el periodista especializado interpreta realidades locales, destapa tensiones y evita reducir un destino a listas optimizadas o resúmenes complacientes.
Sin embargo, la transformación es innegable. Encuestas y análisis recientes muestran que audiencias jóvenes —sobre todo en plataformas como ChatGPT, Gemini, Claude o Grok— prefieren formatos rápidos, conversacionales y personalizados que ofrecen las IA. Estos sistemas logran mayor alcance y percepción de utilidad por su disponibilidad 24/7 y su capacidad de responder en segundos, aunque a menudo sacrifican profundidad, originalidad y rigor ético.
“Las fronteras se han difuminado”, señalan analistas de la Fundación Gabo y otros observatorios de medios. El periodismo ya no puede ver a las IA como mera herramienta auxiliar o amenaza, sino como síntoma de un cambio radical en el consumo informativo. La clave para su supervivencia radica en potenciar lo que lo distingue: investigación de campo, narrativas no complacientes, compromiso con la verdad más allá de la agregación algorítmica y la capacidad de formular preguntas incómodas que una IA rara vez plantea por sí sola.
En el turismo, donde la información moldea percepciones y flujos económicos, el debate no es solo profesional: es una cuestión de responsabilidad. Mientras las IA orientan el “dónde ir” y “cómo llegar”, el periodismo sigue preguntando “por qué importa”, “a qué costo” y “quién se beneficia realmente”.
Fuentes: Fundación Gabo, Observatorio de Medios, Reuters Institute, estudios académicos sobre periodismo y IA (Lekant, García Marín, Diakopoulos, Broussard), análisis de Knight Center, UNESCO y publicaciones especializadas en comunicación turística y ética de la IA (2022-2026).
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