La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026, en una operación que dejó decenas de muertos —incluidos varios cubanos que formaban parte de su seguridad, según declaraciones del presidente Donald Trump citadas por The New York Times—, ha expuesto la fragilidad del círculo de poder que sostenía al régimen chavista.
Tradicionalmente, se habla en Venezuela de un “club de los cinco poderosos” que rodeaban a Maduro: figuras clave como el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, quien recientemente renovó la “lealtad absoluta” de la Fuerza Armada al presidente; Diosdado Cabello, influyente en el partido y las estructuras de inteligencia; y otros altos funcionarios civiles y militares que controlaban los hilos del poder económico, represivo y político.
Con Maduro ahora en Nueva York enfrentando cargos por narcoterrorismo, la gran interrogante es qué pasará con este núcleo duro. Padrino López y el alto mando militar han respaldado rápidamente a Delcy Rodríguez como presidenta encargada, pero la presión estadounidense —que incluye amenazas directas de Trump y señales de posibles acciones contra Cuba— podría fracturar esa unidad.
En mi opinión, este “club” enfrenta su prueba definitiva: o se adapta a una transición negociada bajo supervisión internacional, liberando presos políticos y permitiendo elecciones libres, o se atrinchera en una resistencia que solo prolongaría el sufrimiento del pueblo venezolano y arriesgaría una escalada mayor.
La historia muestra que los regímenes autoritarios rara vez caen solo con la captura del líder; depende de si los poderosos de siempre eligen el país sobre su lealtad personal.
(Fuente: BluRadio)
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