ONU califica a Corea del Norte como el peor violador de derechos humanos en el mundo

Seúl, 19 de septiembre de 2025 – Un informe reciente de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) ha calificado a Corea del Norte como el país con las restricciones más severas a las libertades fundamentales, donde el régimen de Kim Jong-un ejerce un “control total” sobre la población mediante leyes draconianas, represión alimentaria y castigos extremos, incluida la pena de muerte por consumir contenido extranjero.

El documento, publicado el 18 de septiembre y basado en testimonios de más de 300 desertores norcoreanos, detalla cómo la situación ha empeorado en la última década. Los investigadores de la ONU no pudieron acceder al país debido a la negativa del gobierno de Pyongyang, que rechazó las conclusiones del informe. Según el ACNUDH, el régimen mantiene un adoctrinamiento constante, obliga a sesiones de autocrítica y limita severamente la libertad de movimiento, expresión y acceso a información.

Leyes represivas contra la información extranjera

El informe destaca tres leyes clave que penalizan el acceso a medios no autorizados, prohibiendo el consumo o difusión de contenido de “naciones hostiles” como Corea del Sur, incluyendo música, películas y expresiones lingüísticas no alineadas con la ideología socialista. Estas normativas imponen castigos desproporcionados: la pena de muerte por compartir series de televisión surcoreanas es más severa que por homicidio. “Estas leyes plantean serias preocupaciones sobre restricciones ilegítimas al derecho a la libertad de opinión y expresión”, señala el reporte.

Desertores entrevistados reportaron torturas en centros de detención, donde se registran muertes por malos tratos, desnutrición, exceso de trabajo y suicidios. Las elecciones en el país son descritas como simbólicas, sin opciones reales para los ciudadanos.

Control alimentario como herramienta de represión

Kim Eujin, una desertora que huyó en la década de 1990 y ahora trabaja con organizaciones en Seúl, confirmó el deterioro. “Es ilegal que la gente común venda arroz o maíz en el mercado; solo se pueden obtener en tiendas gubernamentales a precios más altos”, explicó. Esto permite al régimen controlar la comida para someter a la población. Además, se prohíben cortes de pelo, ropa o vocablos no aprobados, extendiendo la represión a aspectos cotidianos.

Expertos como Song Young-Chae, académico surcoreano y activista de la Coalición Mundial para Detener el Genocidio en Corea del Norte, interpretan estas medidas como señales de debilidad. “Si el régimen tuviera control total, no necesitaría aumentar la presión”, argumentó. Sin embargo, los lazos crecientes con Rusia y China –evidentes en cumbres como la de Pekín en 2015– sugieren que Pyongyang no busca ayuda externa y mantendrá su autoritarismo.


Vladimir Putin, Xi Jinping y Kim Jong-un, en Pekín, en el desfile por el 80 aniversario del fin de la guerra contra Japón en la Segunda Guerra Mundial.Imagen: Sergei Bobylev/TASS/picture alliance

Mejoras limitadas y críticas a políticas regionales

El informe reconoce avances menores, como la reducción de violencia en detenciones y leyes que fortalecen garantías procesales. No obstante, activistas como Kim Eujin critican al nuevo gobierno surcoreano por suspender transmisiones de radio y altavoces de propaganda hacia el Norte, argumentando que esto beneficia al régimen, no al pueblo. “Ser amable con Pyongyang no resuelve los problemas; solo silencia las voces externas”, lamentó.

Este reporte de la ONU refuerza llamados internacionales para presionar a Corea del Norte, aunque expertos dudan de cambios inminentes dada su aislamiento. La ACNUDH urge a la comunidad global a monitorear y apoyar a los desertores para exponer estas violaciones.

Fuente : Informe ACNUDH, testimonios de desertores y análisis de expertos. Basado en reportaje de DW del 18 de septiembre de 2025.

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