Un informe de Human Rights Watch (HRW), en colaboración con Americans for Immigrant Justice y Sanctuary of the South, reveló este lunes graves abusos y tratos degradantes contra migrantes en tres centros de detención en Florida: el Centro de Procesamiento de Servicios Krome North, el Centro de Transición Broward y el Centro de Detención Federal en Miami. Las organizaciones denuncian condiciones inhumanas, hacinamiento extremo y violaciones a los estándares internacionales de derechos humanos.
Según el reporte, los migrantes enfrentan situaciones como permanecer esposados durante largos períodos sin acceso a comida, agua o baños, dormir en suelos de cemento bajo luces fluorescentes constantes y sufrir cacheos invasivos injustificados. Testimonios recopilados describen escenas desgarradoras: “Tuvimos que comer como animales”, relató un migrante identificado como Pedro, quien, junto a otros, fue obligado a comer con la boca directamente de los platos debido a que estaban encadenados.
El informe señala un aumento del 111% en el número de detenidos en estos centros desde enero de 2025, en comparación con los niveles previos al segundo mandato del presidente Donald Trump, quien ha prometido expulsar a un número récord de migrantes en situación irregular. Las celdas, en muchos casos, superan el doble de su capacidad, lo que agrava las condiciones de detención.
Una mujer detenida en Krome describió haber estado días sin ropa de cama, en una celda con un inodoro cubierto de heces que los guardias se negaron a limpiar. Otro caso reportado involucra a un colombiano detenido 63 días sin cargos, quien afirmó: “En los centros de detención te tratan como basura. Sientes que tu vida se acabó”.
Las organizaciones también alertan sobre posibles casos de negligencia médica, con al menos dos muertes recientes vinculadas a estas condiciones. “Este trato no solo causa daño psicológico duradero, sino que viola las propias pautas de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE)”, afirmó Belkis Wille, directiva de HRW.
Tom Homan, responsable de la política migratoria de Trump, declaró recientemente que la administración busca aumentar las camas de detención de 60,000 a 100,000 para agilizar las expulsiones, que pueden tomar días, semanas o meses. Aunque el gobierno asegura priorizar a delincuentes, muchos migrantes sin antecedentes penales han sido detenidos, incluso en sus lugares de trabajo.
ICE no ha respondido a las solicitudes de comentarios sobre el informe. Las organizaciones exigen reformas urgentes para garantizar un trato humano y el cumplimiento de los estándares internacionales en los centros de detención.—Fuente: Blu Radio—
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