El vocalista de Hanoi Rocks, Michael Monroe, ha reconocido en una entrevista concedida al medio FaceCulture que su mítica formación finlandesa tenía todo para convertirse en uno de los grupos más grandes del mundo, de no haber sido por la trágica muerte del batería Nicholas “Razzle” Dingley en 1984.
Según Monroe, el fatal accidente que se llevó a su compañero y amigo cercano provocó la inmediata desintegración de la banda: la marcha del bajista Sami Yaffa y la imposibilidad de reemplazar a Razzle con la misma química y autenticidad llevaron a una disolución definitiva.
“Sabíamos que éramos la mejor banda del mundo y que íbamos a convertirnos en la más grande del mundo. Teníamos todas las posibilidades. Podríamos haber sido una de las bandas más grandes del planeta, si hubiéramos tenido más suerte. Pero el destino tenía otros planes”, afirmó el cantante, convencido de que el grupo estaba en el umbral del gran éxito internacional.
Monroe también subrayó que la pérdida más dolorosa fue la de su mejor amigo: “Lo único realmente duro fue perder a Razzle. Era un tipo increíble, con una personalidad maravillosa. Perderlo nos dejó a todos devastados”. Aunque realizaron algunas audiciones para posibles sustitutos, el vocalista consideró que continuar sin la formación original habría sido un error: “Prefería que el mundo recordara a Hanoi Rocks tal como fue, en lugar de triunfar con algo que ya no era lo mismo”.
El testimonio de Monroe revive uno de los grandes ‘what if’ del glam rock y el hard rock de los ochenta, época en la que Hanoi Rocks ejerció una notable influencia en bandas posteriores del movimiento sleaze y hair metal.
(Fuente: MariskalRock)
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