¡La Tierra “envía” su atmósfera a la Luna! Estudio revela que partículas terrestres caen en el suelo lunar desde hace miles de millones de años gracias al campo magnético

Bogotá, 13 de enero de 2026 – Un nuevo estudio publicado en la revista Nature Communications Earth & Environment revela un sorprendente intercambio continuo entre la Tierra y la Luna: el viento solar, combinado con el campo magnético terrestre, ha estado transportando partículas de nuestra atmósfera (como oxígeno, nitrógeno y otros gases volátiles) hacia la superficie lunar durante miles de millones de años, depositándolas en el regolito (el polvo lunar).

El hallazgo resuelve un enigma de más de 50 años, desde que las misiones Apollo trajeron muestras lunares con rastros de agua, dióxido de carbono, helio y nitrógeno que no se explicaban solo por el origen solar. Investigadores de la Universidad de Rochester (EE.UU.), liderados por Shubhonkar Paramanick y el profesor Eric Blackman, usaron simulaciones computacionales y análisis de muestras de Apollo 14 y 17 para demostrar que el campo magnético de la Tierra no solo protege nuestra atmósfera, sino que facilita este flujo de partículas hacia la Luna.

El proceso ocurre especialmente cuando la Luna pasa por la “cola magnética” de la Tierra (unos días al mes, cerca de la luna llena), donde el campo abre un canal directo para que estas partículas escapen y lleguen al satélite, que carece de atmósfera propia para bloquearlas.

Esto significa que la Tierra ha estado suministrando gases volátiles como oxígeno y nitrógeno al suelo lunar durante todo este tiempo”, explicó Blackman. El intercambio no se limitó al impacto gigante que formó la Luna hace 4.500 millones de años, sino que continúa hasta hoy.

El estudio también destaca implicaciones prácticas: estos recursos locales (oxígeno, hidrógeno, nitrógeno) podrían usarse en futuras misiones o colonias lunares para producir agua, combustible o incluso amoníaco, reduciendo la dependencia de envíos desde la Tierra.

El descubrimiento refuerza la idea de que la Tierra y la Luna han coevolucionado no solo físicamente, sino también químicamente, y abre nuevas perspectivas para analizar muestras recientes de las misiones chinas Chang’e-5 y Chang’e-6.

Expertos independientes, como Kentaro Terada (Universidad de Osaka) y Simeon Barber (Open University, Reino Unido), celebraron el trabajo como “sumamente emocionante” y oportuno para la exploración lunar actual.

—Fuente:CNN En Español—

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