La Sonda Van Allen A, una nave de 600 kg lanzada por la NASA en 2012 para estudiar los cinturones de radiación que protegen a la Tierra de la radiación cósmica y tormentas solares, completó su “regreso final” este miércoles 11 de marzo de 2026.
La Fuerza Espacial de EE.UU. confirmó que reingresó a la atmósfera a las 6:37 a.m. EDT (5:37 a.m. hora Colombia) sobre el océano Pacífico oriental (al sur de México y oeste de Ecuador). La mayor parte se desintegró en llamas durante el reingreso, pero algunos componentes sobrevivieron y cayeron al mar o tierra sin causar daños.
El riesgo de que un trozo impactara a una persona era bajo: 1 en 4.200, según la NASA (mejor que otros casos históricos). ¡Nadie resultó herido!
¿Por qué antes de lo previsto? Inicialmente se esperaba para 2034, pero el ciclo solar actual (más activo de lo esperado) aumentó el arrastre atmosférico y aceleró su caída. La sonda gemela, Van Allen B, aún orbita y no volverá antes de 2030.
Esto resalta el creciente problema de la basura espacial: recordemos el caso de 2024 cuando un pedazo de desecho de la Estación Espacial Internacional perforó el techo de una casa en Florida. Cada semana caen objetos inertes a la Tierra, y con más satélites y misiones, los científicos piden más controles para evitar colisiones en órbita o riesgos en superficie.
La NASA cumple su política de desorbitar naves en 25 años tras la misión, pero este caso generó debate sobre waivers de seguridad por los beneficios científicos.
—Fuente:CNN en español—
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