El doble homicidio ocurrido el miércoles 11 de febrero de 2026 en el norte de Bogotá ha conmocionado a la ciudad y revivido el recuerdo de un crimen casi idéntico perpetrado en el mismo lugar hace dos años, frente al gimnasio Bodytech Cabrera (calle 85 con carrera Séptima).
Las víctimas fueron el empresario Gustavo Andrés Aponte Fonnegra, reconocido en el sector agroindustrial y arrocero como propietario de Arroz Sonora (con operaciones en Tolima y Casanare) y también vinculado al negocio de empaques para alimentos (Flexo Spring S.A.S.), y su escolta Luis Gabriel Gutiérrez Garzón, intendente retirado de la Policía desde 2021. Ambos murieron tras recibir disparos precisos en cabeza y cuello con un arma calibre 9 mm, a plena luz del día, alrededor de las 3:42-3:45 p.m., justo al salir del gimnasio en el exclusivo barrio La Cabrera (Chapinero).
Según el general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, el ataque fue un sicariato “totalmente planeado” con “articulación milimétrica”: los sicarios llegaron con anticipación (al menos 15 minutos antes), uno actuó como “campanero” en motocicleta vigilando las rutinas de las víctimas, y el ejecutor —vestido de traje y corbata para pasar desapercibido entre la multitud— se acercó por la espalda y disparó a quemarropa antes de huir en una moto de alto cilindraje que lo esperaba en la carrera Séptima. Videos de cámaras de seguridad han sido clave para reconstruir la secuencia, y las autoridades ya analizan más de 50 horas de grabaciones para identificar a los responsables.
Aponte, de aproximadamente 46-47 años, era padre de familia, deportista habitual y miembro del Consejo Directivo de la Fundación Gustavo Aponte Rojas, dedicada a proyectos sociales para niños y familias vulnerables en Bogotá. Familiares y allegados han afirmado que no recibieron amenazas ni extorsiones previas conocidas, aunque la investigación explora posibles motivaciones como ajustes de cuentas, disputas empresariales o vínculos con otros hechos. Sus padres emitieron un mensaje desgarrador pidiendo un cambio profundo en el país ante la violencia.
El caso recuerda el asesinato del 24 de julio de 2023 en el mismo sitio: el comerciante de carros de alta gama Adolfo Alberto Ortega García fue abatido por sicarios en moto al salir del gimnasio. En esa ocasión, las autoridades capturaron a los presuntos responsables en menos de dos semanas gracias a videos, interceptaciones telefónicas y balística. La entonces alcaldesa Claudia López lo atribuyó a posibles antecedentes penales de la víctima y criticó la impunidad y la falta de inversión en seguridad.
El gremio arrocero (Fedearroz) condenó el crimen y exigió mayor protección. La familia del escolta también pidió justicia, destacando la frialdad del ataque en una zona altamente vigilada con múltiples cámaras y presencia policial cercana.
La Policía intensifica la investigación para dar con los autores materiales e intelectuales, en medio de un debate renovado sobre la efectividad de la seguridad en sectores exclusivos de Bogotá, donde el sicariato sigue operando con audacia pese a la vigilancia.
—Fuente:Revista Semanal—
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