Díaz-Canel establece condiciones para eventual diálogo con el Gobierno de Trump

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, expresó este jueves la disposición de su Gobierno a entablar un diálogo con la administración de Donald Trump en Estados Unidos, pero estableció condiciones claras: que se realice sin presiones, sin precondicionamientos y en una posición de igualdad, con pleno respeto a la soberanía, la independencia y la autodeterminación de la isla.

Cuba está dispuesta a un diálogo con los Estados Unidos sobre cualquiera de los temas que se quiera debatir o dialogar”, afirmó el mandatario durante una conferencia de prensa ofrecida en La Habana. “¿Con qué condiciones? Sin presiones, bajo presiones no se puede dialogar, sin precondicionamiento, en una posición de iguales, en una posición de respeto a nuestra soberanía, a nuestra independencia, a nuestra autodeterminación, sin abordar temas que podamos entender como injerencia en nuestros asuntos”, precisó.

Las declaraciones del jefe de Estado cubano se produjeron en medio de una crisis energética que afecta gravemente al país, con apagones masivos y un déficit significativo en la generación eléctrica. Según el último reporte oficial de la Unión Eléctrica, al 3 de febrero se preveía una demanda pico nocturna de 3.050 megawatts frente a una disponibilidad de solo 1.200 megawatts, lo que representa un déficit de 1.850 MW.

El contexto se agravó tras el derrocamiento de Nicolás Maduro en Venezuela —principal proveedor de hidrocarburos a la isla durante años— y las medidas adoptadas por Washington para restringir el suministro de petróleo a Cuba, incluyendo amenazas de aranceles a países que continúen exportando combustible a la nación caribeña.

En paralelo, el Departamento de Estado de Estados Unidos anunció este jueves la entrega de US$ 6 millones en asistencia humanitaria para la población cubana. La ayuda, que será canalizada a través de Cáritas y la Iglesia católica —y no directamente al Gobierno—, incluye alimentos básicos (atún enlatado, arroz, frijoles, pasta), kits de higiene y pequeñas lámparas solares con capacidad de carga para teléfonos móviles.

El alto funcionario Jeremy Lewin, encargado de la asistencia exterior del Departamento de Estado, descartó que las restricciones al petróleo hayan agravado la crisis en la isla y atribuyó las dificultades energéticas al “acumulado por el monopolio estatal” y al accionar del “servicio de seguridad”, además de los efectos persistentes del huracán Melissa.

Díaz-Canel reconoció las “preocupaciones en la población” por la compleja situación económica y energética, pero rechazó categóricamente la narrativa de un inminente colapso del país, versión que atribuyó a la política estadounidense. El presidente cubano insistió en culpar al embargo y a las sanciones de Washington por gran parte de las dificultades que enfrenta la isla.

El secretario general de la ONU, António Guterres, había expresado el miércoles su “muy profunda preocupación” por la situación en Cuba y advirtió que el país podría “colapsar” si no se atienden sus necesidades energéticas.

La posición de Díaz-Canel coincide con declaraciones previas del viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, quien señaló que el Gobierno cubano está “listo” para un diálogo “significativo” con Washington, aunque sin aceptar discusiones sobre cambio de régimen.

Fuente: CNN en Español

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