Un derrumbe ocurrido el pasado 24 de febrero en el sector Santuario–Caño Alegre, jurisdicción de San Luis (Antioquia), mantiene cerrada la Autopista Medellín–Bogotá, uno de los corredores viales más importantes para el transporte de carga en el país.
Según cálculos de la Federación de Empresarios del Transporte de Carga (Fedetranscarga), las pérdidas acumuladas para el sector ya alcanzan los $8.330 millones, con un impacto diario estimado en $2.780 millones. Esta cifra considera el paso promedio de 1.620 vehículos de carga por día en esa ruta estratégica.
Arnulfo Cuervo, presidente del gremio, enfatizó que “esta vía no es solamente un corredor regional, es una estructura permanente e importante de la cadena logística de Colombia”. El cierre obliga a los transportadores a desviarse por rutas alternas, lo que eleva significativamente los tiempos de viaje, el consumo de combustible, los costos de peajes y el desgaste de los vehículos.
En un contexto de intensa temporada de lluvias que ha provocado múltiples emergencias viales en el país, Fedetranscarga resaltó que el 96% de la carga nacional se mueve por carretera, por lo que interrupciones en este eje afectan directamente el abastecimiento de mercancías, insumos industriales y productos de consumo entre el centro y el noroccidente del país.
El gremio hizo un llamado urgente al Gobierno Nacional, al Instituto Nacional de Vías (Invías) y a la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) para acelerar las labores de remoción de material y estabilización del talud. Información preliminar indica que el tránsito podría restablecerse en los próximos días, siempre y cuando las condiciones técnicas y climáticas lo permitan.
Fedetranscarga anunció que continuará monitoreando la situación de cerca, alertando sobre los posibles efectos acumulativos en la cadena logística nacional si la contingencia se prolonga.
(Fuente: Caracol Radio)
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