El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ya incluye ataques directos, la muerte del líder supremo iraní y una escalada militar significativa, es calificado por muchos como una “guerra”. Sin embargo, el Gobierno del presidente Donald Trump evita solicitar al Congreso una declaración formal de guerra, como exige la Constitución de EE.UU. y como hicieron presidentes como Woodrow Wilson (1917) y Franklin D. Roosevelt (1941) tras Pearl Harbor.
En lugar de una declaración, Trump notificó al Congreso mediante un breve documento de dos páginas amparado en la Resolución de Poderes de Guerra de 1973, invocando la “autodefensa colectiva” bajo el Artículo 51 de la Carta de la ONU. La operación, que el Pentágono podría rebautizar como “Departamento de Guerra” en alusión a épocas de victorias claras, se proyecta concluir en semanas, dentro del límite de 60 días que permite la ley sin autorización adicional.
Esta práctica no es nueva: desde la Guerra de Corea (Truman, “acción policial”) hasta Vietnam, Irak y Afganistán, los presidentes han iniciado acciones militares sin declaración formal de guerra. Tras Vietnam y la controvertida Resolución del Golfo de Tonkín (1964), el Congreso aprobó en 1973 la Resolución de Poderes de Guerra para limitar el poder ejecutivo, pero su aplicación ha sido irregular.
En el caso actual, el Congreso —con mayorías republicanas— parece renuente a ejercer su autoridad. Se esperan votos esta semana (miércoles en el Senado y jueves en la Cámara) sobre resoluciones bipartidistas impulsadas por Rand Paul (R-KY) y Tim Kaine (D-VA) para exigir aprobación congressional y limitar acciones futuras. Analistas y demócratas advierten que rechazarlas abre la puerta a guerras ejecutivas unilaterales.
Trump apenas mencionó Irán en su reciente discurso del Estado de la Unión, pero sí resaltó el 250 aniversario de la Declaración de Independencia como ejemplo histórico de “declaración de guerra”. Algunos aliados republicanos, como el senador Tommy Tuberville, alternan entre llamar al conflicto “guerra” y minimizarlo como “operación corta y dulce”. El presidente de la Cámara, Mike Johnson, lo describe como “defensivo” y “específico”.
El documento destaca un paralelo que Trump ha usado para justificar su enfoque: el operativo exitoso en Venezuela (captura de Nicolás Maduro), presentado como modelo de acción decisiva. Sin embargo, el contexto iraní —con represalias masivas y mayor escala— genera dudas sobre si ese argumento sostiene la comparación.
Una encuesta reciente refleja desaprobación mayoritaria (cerca del 59%) a la ofensiva, y protestas han surgido en ciudades como Nueva York. Expertos coinciden en que, aunque legalmente Trump opera dentro de la Resolución de 1973 por ahora, la falta de debate congressional debilita la legitimidad constitucional del conflicto.
—Fuente:CNN En Español—
Emisora Fusaonline