Colombia enfrenta una “prosperidad económica artificial” impulsada por remesas y empleo informal

Un informe del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga (ICP) revela que el crecimiento económico de Colombia, con un aumento del PIB del 2,1% en el segundo trimestre de 2025 y una reducción del desempleo al 8,8% en julio, es un “espejismo estadístico” que oculta una economía frágil sustentada en remesas y empleo precario, en lugar de inversión productiva.

Crecimiento sin bases sólidas
El estudio, titulado Un crecimiento sin capital: la trampa de la aparente recuperación económica de Colombia, señala que el crecimiento del PIB se concentra en sectores de baja productividad, como actividades artísticas y de entretenimiento (+7,5%) y comercio al por mayor y menor (+5,6%), que aportaron significativamente al PIB. Sin embargo, sectores clave como minería (-10,2%), construcción (-3,5%) y fabricación de maquinaria (-7,2%) se contrajeron, evidenciando un deterioro en la estructura productiva del país.

Remesas: el motor insostenible del consumo
El consumo de los hogares, que creció un 3,8%, es financiado en gran medida por remesas, que alcanzaron los 12.780 millones de dólares en los últimos 12 meses hasta julio de 2025, superando en más de 1.500 millones los ingresos por exportaciones de crudo y gas. Este flujo, que creció un 15,24% anual, actúa como un “subsidio externo” que impulsa la demanda sin una oferta productiva interna que lo respalde, según el informe.

Empleo precario y auge del cuentapropismo
Aunque el desempleo disminuyó y se crearon 766.000 empleos, el 40,8% de los ocupados (9,8 millones) son cuentapropistas, y la informalidad alcanza el 55% del mercado laboral, con picos del 84,55% en agricultura y 72,05% en actividades artísticas. Este “emprendimiento de subsistencia” refleja una precarización del empleo, con una caída de 117.000 empleadores en el último año.

Inversión y comercio exterior en declive
La inversión productiva permanece débil, con un crecimiento de solo el 1,7% en la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF) y una caída del 16,2% en la Inversión Extranjera Directa (IED) en 2024, que apenas repuntó un 1,5% en el primer semestre de 2025. En el comercio exterior, las exportaciones crecieron un tímido 0,7% y cayeron un 18,9% en volumen, mientras las importaciones aumentaron un 10,7%, agravando el déficit externo.

Riesgo de crisis estructural
El ICP advierte que Colombia se encuentra en una fase previa a una crisis estructural debido a la erosión de su base productiva y fiscal. La dependencia de remesas y el auge del empleo informal, combinados con la desincentivación de sectores formales como la minería y la industria, reducen el recaudo fiscal y generan un déficit estructural. Sin un cambio en las políticas públicas que fomente la inversión, el ahorro y la seguridad jurídica, el país podría enfrentar una “dolorosa crisis de reajuste”.

El informe concluye que los indicadores positivos de corto plazo son insostenibles y llama a priorizar un modelo económico que promueva el crecimiento productivo para evitar un colapso económico en el futuro.

-Fuente: Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga (ICP), 3 de octubre de 2025.-

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