Son las consecuencias del ataque perpetrado por Sadij Akran, de 50 años, muerto durante la masacre, y de su hijo, Naveed Akram, de 24, en estado crítico. Ambos se declararon fieles al Estado Islámico
Obligado a responder ante el peor ataque terrorista de la historia de Australia, el Gobierno laborista de Anthony Albanese ha convocado este lunes al gabinete nacional a una reunión de urgencia para endurecer la normativa sobre la posesión de armas en el país. Los líderes estatales han secundado la nueva ley que tendrá dos variaciones significativas: existirá un límite de armas de fuego que se puedan tener y las licencias sólo se concederán a ciudadanos australianos.
En un comunicado difundido por la oficina del primer ministro, los líderes de los Estados y el Ejecutivo han señalado que es “necesaria una acción firme, decisiva y centrada en la reforma de la legislación sobre armas como medida inmediata”.
Son las consecuencias derivadas del ataque perpetrado por Sajid Akram, de 50 años de edad, fallecido durante la masacre, y de su hijo, Naveed Akram, de 24, que se encuentra hospitalizado en estado crítico. El progenitor contaba con una licencia de armas y tenía seis rifles en su poder. Ambos se declararon fieles al Estado Islámico (IS) y en su vehículo tenían, además de dos artefactos explosivos caseros, un par de banderas del ISIS.
Australia endureció su legislación sobre las armas tras la masacre de 1996 en Port Arthur, Tasmania, que dejó 35 fallecidos. Lo ha vuelto a hacer casi tres décadas más tarde, después del asesinato indiscriminado de 15 personas y haber herido a más de 40 este domingo. La acción inmediata a la que se refieren es incluir “la renegociación del Acuerdo Nacional sobre Armas de Fuego (…) para garantizar que siga siendo lo más sólido posible en el cambiante entorno de seguridad actual”, ha continuado el escrito.
Australia endureció su legislación sobre las armas tras la masacre de 1996 en Port Arthur, Tasmania, que dejó 35 fallecidos. Lo ha vuelto a hacer casi tres décadas más tarde, después del asesinato indiscriminado de 15 personas y haber herido a más de 40 este domingo. Entre las víctimas mortales hay una niña de 10 años de edad y dos rabinos, uno de ellos acababa de ser padre por segunda vez. Las identidades de los fallecidos se van desvelando a cuentagotas.
Otra de las conclusiones de la reunión de urgencia es el compromiso por parte del gabinete de “erradicar el antisemitismo” que reina en Australia desde hace más de dos años. El primer ministro australiano sucumbe así a los envites de su homólogo israelí, Benjamin Netanyahu, quien ha culpado directamente al Gobierno australiano por no haber hecho “nada para detener la propagación del antisemitismo” en el país. “No hizo nada para frenar las células cancerosas que crecían dentro de su país. No tomó ninguna medida. Dejasteis que la enfermedad se extendiera y el resultado son los horribles ataques a judíos que hemos visto hoy [por ayer]”.
La presión a la que se ha enfrentado Albanese también ha llegado de la comunidad judía en Australia y de la oposición, que también se ha sumado a las críticas.
Las autoridades han confirmado que de los dos terroristas, el padre era quien tenía las armas registradas a su nombre. Muchos catalogan este hecho como un fallo del sistema “que nunca debió darse” y surgen las preguntas sobre la eficacia de los requisitos necesarios para poseer una de esas licencias. Su hijo lleva seis años bajo el radar de la Organización de Inteligencia Australiana (Asio). Durante seis meses en 2019, su nombre estuvo asociado a individuos que prestaban lealtad al IS en Australia e incluso se llegó a autodenominar como el líder de la célula. Sin embargo, nunca fue tomado demasiado en serio.
“Se le examinó en función de su asociación con otras personas, y se evaluó que no había indicios de ninguna amenaza en curso ni de que fuera a cometer actos violentos”, declaró Albanese. “La evaluación se hizo debido a las asociaciones que el hijo tenía en ese momento, y la investigación se prolongó durante un período de seis meses”, apuntó.
Las autoridades no han encontrado ningún indicio de radicalización del padre y se valora la hipótesis sobre la posibilidad de que fuera el hijo quien influyera en los ideales de su progenitor.
Una de las grandes cuestiones del primer día tras la masacre ha girado en torno a cómo los servicios de inteligencia no fueron capaces de identificar que se estaba cociendo un ataque de esta magnitud. La respuesta de las autoridades es que se han enfrentado a una dificultad muy poco común y es que las vías tradicionales por las que se comunican los terroristas no han sido usadas en esta ocasión. El que padre e hijo fueran presuntamente los únicos autores intelectuales de la masacre hace que fuera fácil para ellos planear el atentado sin que saltaran las alarmas. —– Con información de El Mundo de España —
Foto El Periódico
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