Nueva York, 3 de enero de 2026 – El depuesto líder venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, permanecen recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn (MDC Brooklyn), una prisión federal conocida por sus duras condiciones y apodada por abogados y activistas como “el infierno en la Tierra”.
Ubicado en el barrio de Sunset Park, en Brooklyn —a solo 20-25 minutos en auto del icónico Times Square en Manhattan—, el MDC es un centro de detención administrativa que alberga hasta 1.300 internos, principalmente personas a la espera de juicio o condenas cortas, independientemente de su género.
A lo largo de los años, el penal ha sido objeto de múltiples denuncias por condiciones inhumanas: falta de luz natural, presencia de insectos y roedores, problemas de salubridad, ausencia de calefacción en invierno y riñas entre internos debido a la escasez de personal de vigilancia. En 2019, la entonces fiscal general de Nueva York, Letitia James, declaró que “las condiciones en el MDC son inaceptables e inhumanas”. En 2024 se reportó la muerte de un recluso por apuñalamiento, y en 2025 el Departamento de Justicia anunció refuerzos en el personal para mejorar el control.
Por este centro han pasado figuras de alto perfil como Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, Ismael ‘El Mayo’ Zambada, Ghislaine Maxwell, miembros de Al Qaeda relacionados con el 11-S, y el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández (condenado por narcotráfico y posteriormente indultado por Donald Trump en diciembre de 2025).
Primera comparecencia en tribunal: “Soy inocente” y “prisionero de guerra”
Este lunes 5 de enero, Maduro y Flores comparecieron por primera vez ante un tribunal federal en Manhattan. El exmandatario, vestido con traje naranja de presidiario, declaró en español: “Soy inocente”, “Soy un hombre decente” y “Sigo siendo el presidente de mi país”. Calificó su captura como un secuestro y se autodenominó “prisionero de guerra”.
El juez Alvin Hellerstein interrumpió en varias ocasiones sus intervenciones políticas, recordándole que habría momento para defender su versión. Maduro tomó notas durante la audiencia de 30 minutos y respondió a un grito desde el público afirmando nuevamente ser un “prisionero de guerra”.
Fuera del tribunal, decenas de manifestantes se dividieron en dos bandos: unos celebraban la detención con banderas venezolanas y mensajes de justicia, mientras otros protestaban contra la “intervención estadounidense” coreando “Viva Maduro” y “EE.UU., manos fuera de Venezuela.
Maduro y Flores enfrentan cargos por narcotráfico y narcoterrorismo. La pareja fue trasladada en vehículo blindado y bajo fuerte escolta armada desde el MDC Brooklyn hasta el tribunal.
—Fuente:Revista Semana—
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