El “nuevo sarcófago” que cubre el reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil, destruido en 1986, ha perdido su capacidad de contención radiactiva tras un ataque con drones registrado en febrero de este año, advirtió este sábado el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Inspectores de la agencia de la ONU concluyeron la semana pasada una evaluación in situ y determinaron que la enorme estructura de acero y hormigón, inaugurada en 2016 con un coste de 2.100 millones de euros y diseñada para durar 100 años, “ha perdido sus funciones de seguridad primarias, incluida la capacidad de aislamiento”.
El impacto del dron provocó un incendio que dañó gravemente el revestimiento exterior y parte del techo. Aunque no se afectaron las columnas principales ni los sistemas de monitoreo, y ya se hicieron reparaciones parciales, el director del OIEA, Rafael Grossi, insistió en que “una restauración oportuna e integral es esencial” para evitar un deterioro mayor.
Ucrania responsabilizó entonces a Rusia del ataque; Moscú lo negó.
El experto británico Jim Smith, de la Universidad de Portsmouth y uno de los mayores conocedores del desastre de Chernóbil, restó dramatismo: “No hay motivo de pánico. El polvo radiactivo más peligroso sigue encerrado dentro del viejo sarcófago de hormigón soviético. El riesgo actual de liberación significativa es bajo”.
Aun así, la agencia de la ONU mantiene la máxima alerta sobre la seguridad nuclear en Ucrania mientras continúa la guerra. En las últimas semanas, sus equipos también han inspeccionaron subestaciones eléctricas críticas, blanco frecuente de ataques rusos, que alimentan los sistemas de refrigeración de las centrales nucleares activas del país.
Chernóbil sigue siendo el peor accidente nuclear de la historia: la explosión de 1986 liberó radiación equivalente a 500 bombas de Hiroshima y contaminó gran parte de Europa.
—Fuente:BBC News—
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