Hace 48 años, en enero de 1978, Ozzy Osbourne regresó temporalmente a Black Sabbath tras una breve salida a finales de 1977, en medio de tensiones por abuso de sustancias y diferencias creativas.
Este reencuentro permitió completar el álbum Never Say Die! (1978), el último con la formación original hasta 13 (2013). Sin embargo, el proceso fue caótico: Ozzy se negó a cantar temas compuestos con el sustituto provisional Dave Walker (ex Savoy Brown y Fleetwood Mac), lo que obligó a reescribir letras —como en “Junior’s Eyes”, adaptada al reciente fallecimiento del padre de Ozzy— y dejó pistas como “Breakout” en formato instrumental o “Swinging the Chain” con Bill Ward a la voz.
Las sesiones en Toronto fueron complicadas por el frío, el método apresurado de componer de día y grabar de noche, y la falta de cohesión, como posteriormente reconoció Tony Iommi. La gira posterior agravó los conflictos, culminando en la expulsión definitiva de Ozzy en abril de 1979 y la llegada de Ronnie James Dio.
(Fuente: MariskalRock.com)
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