Trump honra a Charlie Kirk como mártir en un emotivo memorial que fusiona fe y política: “Tenemos que devolver a Dios a Estados Unidos”

Glendale, Arizona – Decenas de miles de personas de todo Estados Unidos se congregaron este domingo en el State Farm Stadium de Glendale, Arizona, para rendir homenaje a Charlie Kirk, el influyente líder juvenil del movimiento MAGA y aliado clave de Donald Trump, asesinado hace 12 días. El evento, que combinó elementos de funeral de Estado con un mitin político-religioso, atrajo a una multitud tan numerosa que el estadio con capacidad para 73.000 espectadores se quedó corto, obligando a miles a seguirlo en pantallas gigantes instaladas en una cancha de hockey adyacente.

Kirk, de 31 años, fue baleado en el cuello el 10 de septiembre durante un debate al aire libre en una universidad de Utah, ante unos 3.000 asistentes. Su presunto asesino, Tyler Robinson, un joven de 22 años de un hogar mormón y republicano que recientemente habría adoptado posturas “izquierdistas”, se entregó a la policía tras 33 horas de búsqueda. El fiscal de distrito busca la pena de muerte por asesinato agravado, alegando que el disparo desde 180 metros con un rifle de caza podría haber causado más víctimas.

El memorial, organizado por Turning Point USA (TPUSA) –la organización conservadora fundada por Kirk en 2011, que en 2024 reportó ingresos de 85 millones de dólares–, duró cuatro horas y contó con la presencia de casi todo el Gobierno de Trump. La nómina de oradores incluyó al presidente, el vicepresidente J.D. Vance, el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario de Defensa Pete Hegseth, la jefa de Gabinete Susie Wiles, el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr., la directora de Inteligencia Nacional Tulsi Gabbard y el primogénito de Trump, Don Jr.

Desde las 3:00 de la madrugada, filas interminables se formaron bajo un cielo encapotado, con asistentes llegados de todo el país –incluyendo una familia desde Filipinas– y atascos kilométricos antes del amanecer. A las 9:30 hora local, el estadio alcanzó su capacidad máxima, y la multitud desbordó hacia el área exterior. La seguridad fue exhaustiva, con controles similares a los de un aeropuerto, aunque la presencia policial se mantuvo discreta gracias a la colaboración con autoridades locales, estatales y federales.

El tono del evento, marcado por un sermón inicial del pastor Rob McCoy, de la iglesia de Kirk, fusionó la retórica evangélica con el nacionalismo MAGA. Bandas de rock cristiano animaron a la audiencia a cantar “Amén” con los brazos en alto, mientras un tenor interpretaba el himno nacional Star Spangled Banner escoltado por miembros de las Fuerzas Armadas. Asistentes vestían camisetas con lemas como “Yo soy Charlie Kirk” o “Libertad”, combinados con mensajes bíblicos y símbolos patrióticos; una joven exhibía un tatuaje de Cristo cargando la cruz.

Los discursos exaltaron a Kirk como “mártir de la fe cristiana” (Vance), “evangelista de la libertad” (Trump) y comparable a Jesús (Rubio) o San Esteban (varios oradores). Hegseth proclamó: “Solo Cristo es rey”, mientras Vance aludía a “la verdad del Rey de Reyes” que Kirk encarnaba. Críticas a la “izquierda radical” –a la que Trump y otros culpan del asesinato– y al “adoctrinamiento socialista” en las universidades fueron recurrentes, junto con defensas del matrimonio, la procreación y la “supremacía de la sociedad occidental”.

Donald Trump, sentado inicialmente junto a Elon Musk en un palco, cerró el acto con un discurso que derivó en un mitin típico: defendió sus aranceles, atacó a Joe Biden, a los migrantes y a los medios, y presumió de haber hecho de EE.UU. “el país más sexy del mundo” en sus ocho meses de mandato. Anunció planes para desplegar tropas en Chicago y una conferencia de prensa en la Casa Blanca sobre “una solución al autismo”. Retomando el tono elegíaco, lo describió como “un mártir de las libertades estadounidenses, un cristiano y un seguidor de su salvador Jesucristo”. Prometió: “Tenemos que devolver a Dios a Estados Unidos –sin fronteras seguras, sin ley y sin Dios, no hay país”.

En un momento de contraste, Trump confesó: “Algo que me diferencia de Charlie es que él quería lo mejor para sus rivales. Y yo no, lo siento, Erika, yo los odio”, entre vítores. Erika Kirk, viuda del activista y nueva líder de TPUSA, había declarado minutos antes su perdón al presunto asesino: “He perdonado a ese joven. Es lo que hizo Jesús en la cruz: ‘Padre, perdónales porque no saben lo que hacen’. La respuesta nunca es el odio, sino amor y siempre amor. Amor por nuestros enemigos y por los que nos persiguen”. Trump la invitó al escenario para un abrazo incómodo, sellado por un coro interpretando America the Beautiful.

Otras intervenciones avivaron la crispación: Stephen Miller, asesor de Trump, advirtió a los opositores: “¿Creísteis que podíais matar a Charlie Kirk? Lo hicisteis inmortal… ¡Ahora millones continuarán su legado!”. Don Jr. imitó a su padre con torpeza, mientras influencers como Benny Johnson y Jack Posobiec evocaron consejos de Kirk –“Centra tu vida en Cristo, enamórate, cásate, ten un millón de hijos y vive tu sueño americano”– y clamaron por “revestiros con la armadura de Dios”.

Nacido en 1993 en Illinois, Kirk fundó TPUSA a los 18 años en un garaje, mudándose a Arizona en 2019. Casado en 2021 con Erika, ex Miss Arizona, organizaba el America Fest anual, un bastión MAGA. Su influencia entre la Generación Z fue pivotal en la victoria electoral de Trump. Dos semanas después de su muerte, teorías conspirativas circulan en redes, como la ausencia de orificio de salida en la bala –atribuida por un portavoz de TPUSA a un “milagro”, según el cirujano que lo atendió, quien afirmó que “debería haber atravesado todo”.

Este memorial, sin precedentes en la historia moderna de EE.UU., subraya la unidad del movimiento MAGA en torno a Trump –reforzada tras dos intentos de asesinato contra él– y la creciente amalgama entre política reaccionaria y un cristianismo conservador, en un país dividido por la violencia política.

—Por Iker Seisdedos, corresponsal en EE.UU. (Adaptación y ampliación basada en reportaje de EL PAÍS).—

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